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jueves, 25 de marzo de 2010

Tanta casualidad no puede ser casual.

De pronto, casi sin darnos cuenta, se ha sucedido un buen número de noticias relacionadas con posibles malos tratos, o casos de pederastia, en los que los causantes eran sacerdotes. Por cierto, ninguno reciente, todos de hace muchos años. Sin rubor mezclan malos tratos (en referencia a golpes, castigos, reglazos en los dedos, … cosas que sucedían en cualquier colegio, de curas o no) y pederastia. Sin rubor hablan en la televisión de posibles malos tratos en el seno del coro de Niños Cantores de Viena (nada que ver con este coro tiene la Iglesia), mezclando la noticia con imágenes de catedrales, y entre las noticias de posibles casos de pederastia con sacerdotes implicados.

Incluso The New York Times ha anunciado que el Papa, siendo Cardenal Ratzinger, fue encubridor de un supuesto pederasta de Wisconsin. Por supuesto, sin aportar pruebas ni nada que lo demuestre. Sólo que no les consta que contestase algunas cartas del Obispo de Milwakee. Lógicamente, la prensa anticatólica española se ha dado prisa por recoger esta noticia y tergiversarla, como he podido leer esta tarde.

Yo, personalmente, no dudo que algo hay que mueve hilos para atacar a la Iglesia. Y en este caso hablo en el plano meramente terrenal. No tengo ni idea de quién o qué, pero es del todo asombroso que de pronto aparezcan en prensa, día sí, día también, noticias sobre estos casos, pero siempre casos que sucedieron hace muchísimos años. Me llama poderosamente la atención que en su momento nadie denunciase nada, que es cuando el delito está prescrito, la mayoría de las veces, cuando se lanza a la prensa el caramelito, y la noticia corre como la pólvora por todo el mundo. Nadie investiga, claro, por ser delitos prescritos, pero ya se sabe: calumnia, que algo queda.

¿Hay curas pederastas? Claro que los hay, igual que hay médicos, abogados, fontaneros, desempleados. Pero me pregunto por qué nunca aparece en prensa el caso de un pederasta, que no sea cura, que cometía abusos hace lo menos 20 años.

Luego se apresuran de tachar a la jerarquía eclesiástica poco menos que de encubridora de abominables crímenes. Pero, curioso, jamás se ha enjuiciado a Obispo alguno como posible culpable de un delito semejante, en calidad de encubridor, cooperador necesario, o como el derecho de cada país catalogue a esta figura jurídica.

El Papa ha hablado clarísimo al respecto, incluso por escrito. Pero da igual. Esos hilos se mueven con independencia de lo que haga o diga el Papa. Están atacando con virulencia, pero el fracaso está garantizado. Olvidan las palabras de Cristo sobre la Iglesia, y sospecho que las conocen bien. Muy bien. Es más, incluso apuesto a que creen que es verdad, pero el odio a la Iglesia les ciega la certeza del fracaso en su lucha contra la ésta. ¿Lo malo? Que de camino se llevan por delante a muchos que se dejan arrastrar por la corriente.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Cuaresma. Ayuno y Abstinencia.

En mi blog "Los porqués de un católico", he escrito una entrada, que al ser de actualidad, reproduzco aquí.

El ayuno y la abstinencia forman el deber de los católicos de seguir ciertas normas en Cuaresma. El ayuno (sólo el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo) supone reducir las comidas de ese día. Supone desayunar un poco menos, comer normal, cenar poco y no comer entre horas. La abstinencia supone no comer carne (ni derivados de ésta) ni el Miércoles de Ceniza ni los viernes de Cuaresma. Obligaciones para los mayores de 14 años (el ayuno para mayores de edad), y menos de 59 (los mayores de 59 ya no tienen que ayunar). No obliga, claro está, a los enfermos.

Ya desde el siglo IV se vienen practicando en Cuaresma distintas prácticas penitenciales, de modo que preparan el alma para la Semana Santa, cuando rememoramos la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Eje central de nuestra fe.

Son, pues, pequeñas mortificaciones, mínimos sacrificios que debemos completar libremente cada uno: oración, más ayuno, … Lógicamente, todo tiene un sentido. No es un capricho que nos quiera “imponer” la Iglesia. Se trata de que todo nuestro ser (espíritu, alma y cuerpo) participe en un acto donde reconozca la necesidad de hacer obras con las que reparemos el daño ocasionado con nuestros pecados y para el bien de la Iglesia.

El ayuno tiene como fin introducir en la existencia del hombre no sólo el equilibrio necesario, sino también el desprendimiento de lo que se podría definir como "actitud consumística". No hace falta comentar ni explicar que nos encontramos en una sociedad consumista. Tal vez excesivamente consumista. Desprendernos este par de días al año es lo que le da un sentido al ayuno.

La abstinencia viene a ser algo parecido, pero tal vez en menor escala.

En realidad, la Iglesia quiere ser fiel al mandato del Señor, que indicó que “vendrán días en que les será arrebatado el esposo y entonces ayunarán”. Jesús responde así a quien le preguntaba por qué sus discípulos no ayunaban. Y es que en vida de Jesús, no lo hacían. Jesús dice que habrá tiempo en que lo hagan.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Libres.

La libertad es un preciado bien. Un logro que si bien hoy se da por sentado que está con nosotros en el día a día, no siempre fue así.

Parece que ahora hay sectores de la sociedad que no están dispuestos a aceptar que todos somos libres. Que caben opiniones divergentes.

Hoy nos desayunamos con la prensa de izquierda azotando el discurso que ayer se podía oir en Madrid. La Jornada de la Familia fue clara. La Iglesia es clara. Los cristianos, también debemos serlo. Y no importa que seamos políticamente incorrectos. Porque somos libres. Y precisamente por eso, somos libres para decir que no creemos que sea correcto el matrimonio homosexual, que no sea correcto que éstos adopten hijos. Que no creemos que el aborto sea solución, y sí un terrible e injusto crimen. Porque somos libres.

Y porque somos libres también pensamos y creemos otras muchas cosas, que igual no generan debate, y de las que la prensa no se hace eco.

Seguirán azotando, pero seguirá significando que seguimos siendo libres.

jueves, 3 de diciembre de 2009

A vueltas con el crucifijo.

Yo no termino de encontrar razones. Ya se ha desatado la guerra al crucifijo. Se ha aprobado en el Congreso una moción para que se retire el crucifijo de las escuelas. Ahora queda la guerra interna entre los votantes a favor de la moción de si se refería a las escuelas públicas o a las privadas también. Que me avisen cuando se pongan de acuerdo, que igual entonces paro de reír.

Nada van a conseguir, en relación con la fortaleza de la fe, con hacer desaparecer la cruz del colegio. Nadie va a ser menos creyente por eso. Así que la misión está condenada al fracaso. Porque no tengo ninguna duda de que esto no es sino una maniobra más de la izquierda de España en la persecución que ha iniciado resueltamente contra la Iglesia. Los mismos partidos ya hicieron estas cosas, y otras mucho peores, a mediados de los años 30. Y aquí seguimos los creyentes. O sea, que no sé a cuento de qué viene sorprenderse.

Pero dicho esto, lo que a mí sí que me sorprende es la incoherencia de esta gente. Por un lado dicen que deben retirarse los crucifijos porque si están, se conculca el derecho a la igualdad religiosa. Yo, por más que lo pienso, no llego a entender cómo puede un crucifijo vulnerar un derecho fundamental. No alcanzo a comprender por qué molesta. A mí, que soy católico, no me molestaría que en un aula hubiese una media luna, porque los padres de los niños musulmanes que allí estudian así lo desean.

Pero también dicen que es para que España sea de verdad un país laico. ¿Cuántas veces habrá que decirles que la Constitución está para leerla? España no es un país laico, es un país aconfesional. La diferencia es muy grande. Si quieren, que reformen la Constitución. Bueno, ya que estamos, que la deroguen, que ciertamente no se aplica ni a la de tres.

Pero lo que más sorpresa me causa es que la gente que pide estas cosas es aquélla que orgullosa canta en sus mítines “la Internacional”, acordes bajo cuya música se ha desarrollado la ideología que más seres humanos ha matado en la historia del Mundo. La ideología que más ha pisoteado, y pisotea, las libertades humanas. Son aquéllos que levantan el puño, igual que otros que levantaban el puño y masacraban a sus semejantes. Si en lugar de levantar el puño, alzasen el brazo, todos nos escandalizaríamos.

Me irrita que quienes pidan estas cosas, cosas referidas a símbolos, lo hagan en supuestas aras del cumplimiento de la Constitución, cuando son quienes más la desprecian cuando enarbolan banderas independentistas (ilegales), o banderas republicanas (inconstitucionales), o banderas de la URSS (el régimen más totalitario y asesino que haya existido); o cuando cantan un himno que no es el que la Constitución dice que es el de nuestro país.

La izquierda quiere acabar con la Iglesia, pero como siempre, vuelve a despreciar a la Historia, que enseña claramente que si se persigue a la Iglesia, sólo se consigue una cosa: fortalecerla.

lunes, 26 de octubre de 2009

La coherencia no es socialista.

Que el gobierno socialista propugna una separación absoluta de la religión de la vida pública es algo que no sorprende ya a nadie.

Que el PSOE usa la contienda contra la Iglesia para acaparar cierto número de votos radicales de izquierda, tampoco es un secreto.

En definitiva, el PSOE quiere restringir la religión a un ámbito totalmente privado, obviando las raíces de nuestra cultura, obviando nuestras tradiciones, y ejecutando un plan a saber si tejido por alguien o algo. Supongo que no, supongo que esta lucha por la laicidad artificial y falsa (si con ese ánimo de lucha lo hiciesen también contra la crisis, otro gallo cantaría en la economía) obedece a estrategia política. Y punto.

Y en todo esto... ZAS... me entero que hace poco se organiza un congreso de "Socialistas Cristianos". ¿Laicidad? ¿Separación de lo religioso de lo político? ¿Dónde quedó la coherencia?

A eso lo llamo yo "estar en Misa y repicando"; nunca mejor dicho.

martes, 29 de septiembre de 2009

Panfleto Público. Iglesia Católica.

¿Qué le pasa al panfleto Público? Llevo dos o tres meses en que una o dos veces por semana entro a ver qué se cuece por los derroteros ultras. Pues rara es la vez en que no publican en lugar bien visible una noticia de la Iglesia católica. Pero lo que sea. Vamos, cosas que ni siquiera son noticia en La Razón. La última, que la Conferencia Episcopal abre cuenta en facebook. Vamos, notición de la que si no es por el panfleto, ni me entero.

Claro que el interés de la noticia, como compruebo cada vez, no está en la misma, sino en la ristra de comentarios que a continuación los lectores escriben. Son las noticias que más comentarios albergan, de largo.

¿Qué pasa? Esta fijación con lo eclesial es para hacérselo mirar.

No quiero ni pensar lo que se cocinará cuando el 17 de octubre cientos de miles de ciudadanos en Madrid digan SÍ A LA VIDA.

Estoy seguro que Público tendrá preparado sitio para que los ultras enemigos de la libertad y, posiblemente, víctimas de la LOGSE, se explayen a su gusto con improperios, insultos y deseos de restricciones de libertad.

En fin, como he leido en uno de los comentarios: "A lo mejor los ateos no tienen razón, a lo mejor resulta que los Obispos son los que están en lo cierto". No es posible. Demasiado para ellos.

martes, 21 de julio de 2009

Al final: un esguince.

Debí contar la anécdota el otro día, cuando sucedió. Pero como estaba blogísticamente inactivo, pues se quedó en el tintero.

Ocurrió hace dos domingos, en Misa de 8 en la parroquia de los Redentoristas, de Sevilla (Barrio de Nervión). Es una iglesia bastante grande, con tres filas de asientos. Nosotros estábamos en los bancos de la derecha. Era primer domingo de mes, con lo cual, la colecta era para Cáritas. Las colectas en esa parroquia se hacen con el clásico "cepillo", la bandejita-cestita de mimbre. Pero las colectas de Cáritas se vienen haciendo en bolsas de tela.

Una señora de avanzada edad pasaba la bolsa por los bancos de la izquierda. De adelante hacia atrás, y luego de atrás hacia delante. Pero esto segundo no fue posible. Al llegar al fondo de la iglesia, tras recorrer toda la fila de adelante hacia atrás, un individuo de unos 50 años le birló, por el método del tirón, la bolsa de la colecta y puso pies en polvorosa. Yo sólo oí el grito de la asustada señora, no vi nada. Pero es de estas veces que el instinto te empuja. No lo dudé, salí de mi banco, y caminé hasta la puerta. Una vez fuera de la iglesia, comencé mi sprint. Lo vi como a 35 metros de distancia. Era consciente de que si la carrera se prolongaba, no lo iba a coger ni en broma. Mi estado de forma es inexistente. No obstante, el que tuvo retuvo (quiero creer) y en apenas 70 metros le di alcance. A decir verdad, él iba bastante lento y confiado.

Se sorprendió. Pensó que nadie iría tras él. Mi mano derecha atrapó su brazo izquierdo, justo cuando se metía la bolsa por dentro de la camisa. El ladrón vio frustrado su plan, y se apresuró a devolverme la bolsa. A la par que se excusaba por el robo, alegando necesidad. "La misma de los que van a recibir ese dinero", le repliqué. Con su brazo izquierdo, el que tenía asido con mi mano, me devolvió la bolsa, que recogí con mi mano izquierda (claro, la derecha seguía ocupada agarrando el brazo del señor).

Fue en ese momento cuando sucedió. Introdujo su mano derecha en la bolsa justo cuando me la terminaba de devolver, extrajo algunos billetes (qué sé yo, tal vez 20 ó 30 euros) y trató de zafarse de mi sujetadora mano. En ese momento yo ya la había aflojado, y debió doblarme el dedo anular (donde llevo la alianza). Lo dejé marchar, no sé si por falta de fuerzas, o por lástima que de verdad sentía por él. Igual con ese dinero cenaba. No sé. Hay quien me dijo que hay "profesionales" de los robos en las iglesias.

Volví con la bolsa casi íntegra, para alegría de la pobre señora. Y al percatarme de la incipiente hinchazón del dedo, retiré la alianza (que desde entonces llevo en la cadena, ya que en otro dedo se me cae). Desde ese día, unos días inmovilizado, y un diagnóstico final de esguince de curación pesada y larga.

El traumatólogo me despidió diciendo que el Señor me lo pagará. Es lo de menos, la verdad.

Lo realmente importante de esta anécdota no es la recuperación de la bolsa, ni el dolor del dedo. Lo verdaderamente importante es la situación a la que hemos llegado en la que se roba a los pobres. Es como la ley de la selva. ¿Qué está pasando? ¿Desesperación? ¿Ausencia de valores?

No sé, se me olvidó preguntarle al individuo.

lunes, 13 de abril de 2009

¿Menos gente a Misa?

Cada vez que me enfrascaba en una discusión en algún blog de izquierda, dada su última tendencia anti eclesial (debería decir no tan última), acababan sacando a la luz algunas consignas que por repetitivas cansaban. Una de ellas era que la Iglesia estaba acabada, que cada vez iba menos gente a Misa.

Es curioso que lo decían gentes que no iban a Misa. Si no van, ¿cómo lo saben?

Yo no me he parado a contar cada domingo la gente que hay, para luego ver si hay más o menos, y la verdad es que no he visto nunca a nadie hacerlo.

Lo que sí puedo hacer es tirar de memoria. Cuando era pequeño, mis padres me llevaban a Misa a la parroquia de El Carmen (San Fernando), a Misas tempranas. Siempre estaba llena la iglesia, y hablamos de hace al menos 25 años (uff, me hago mayor).

Con la adolescencia, pasé a ir a Misa con los amigos. Cambié la hora, y alterné la parroquia de El Carmen con la de San Francisco. Fuese a última hora de la mañana, o por la tarde, la iglesia siempre llena.

Ya algo más mayor, también acudía a Misa a San Servando y San Germán, o a San Marcos. Siempre se llenaban las iglesias.

Con 21 años marcho a Sevilla. A casa de mi abuela, en pleno centro. Solía acudir a Misa a la Magdalena, o a Montserrat, o al Santo Angel, o a San Buenaventura. Siempre llenas, ya fuese por la mañana o por la tarde.

Con la mudanza de vivienda, y al conocer a Laura (que vivía en el barrio de Nervión), paso a acudir a Misa a San Vicente, o a los Redentoristas, o al colegio Portacoeli. Siempre llenas.

De casados, nos vamos a vivir a Dos Hermanas. A veces vamos a Misa en Sevilla a los Redentoristas, otras al colegio Claret, o si lo hacemos en Dos Hermanas, alternamos la Magdalena, la Oliva o un par de pequeñas capillas. Siempre llenas, sea la hora que sea.

Tengo amigos que dejaron de ir a Misa, sí, pero es algo que mis hermanos mayores también me cuentan, y personas más mayores también. Es decir, que ese dato no corrobora ninguna tendencia, más bien la confirma, y es que en principio, parece que estamos como hace años.

No sé, entonces, de donde sale este dato, pero de mi experiencia no puedo, desde luego, más que negarlo tajantemente.

De todos modos, el número jamás ha hecho la calidad. No sé si me explico...

jueves, 26 de marzo de 2009

Y tienen la poca vergüenza de escandalizarse.

Sí. Me refiero a la izquierda de este país, al PSOE y a sus acólitos medios de comunicación.

En un colegio católico de La Rioja, la profesora de EPC pasa a los alumnos de 15 años un vídeo sobre el aborto. Videos parecidos vi yo en mi instituto y a nadie le pasó nada por ello. Son duros, sí, pero con 15 años se tiene madurez suficiente para asimilarlo sin traumas de ningún tipo. Se quejan de que se adoctrina a los niños y cosas por el estilo. Pero hombres de Dios, es un colegio católico, ¿Qué esperáis? ¿Qué digan lo buenísimo que es Zapatero y que hay que acabar con los curas?

Y ¿cómo se puede ser tan hipócrita? Pretenden los socialistas adoctrinar con “su” verdad a nuestros niños mediante una asignatura absurda de contenido como EPC, pero se escandalizan si de pronto un colegio católico habla de lo que no gusta al Gobierno. No lo pueden remediar, tienen alergia a la libertad.

Seamos claros: la Iglesia va a defender la vida como siempre ha hecho, no va a estar a favor del aborto como nunca lo ha estado. El aborto es acabar con una vida. Y punto. Menos discursos sin contenido, menos hipocresía y dejemos que la libertad de enseñanza y de expresión se aplique de verdad, sin adoctrinamientos políticos.

Si queremos eliminar el concierto con colegios religiosos, adelante (aunque mandemos a por tabaco a la libertad de enseñanza). Pero mientras exista, no se puede utilizar el concierto como un chantaje (como en realidad hacen). Parece que como hay un concierto (que no es más que la aplicación efectiva del precepto constitucional relativo a la libertad de los padres para escoger el modelo de educación de sus hijos), pretenden que los que se sometan a ese concierto deben aborregarse y someterse a los dictados cuasi-dictatoriales del Gobierno. Pues no.

martes, 17 de marzo de 2009

¿Hay libertad de expresión en España?

He cometido un error. Mi salud mental ha corrido peligro. He abierto la edición digital de “Público” (con “p” de penoso). Eso que algunos dicen que es un periódico.

Quería leer su opinión acerca de la campaña de la Conferencia Episcopal Española a favor de la vida, y en contra de la reforma de la Ley del Aborto.

La primera en la frente: el titular. “La Iglesia quiere cárcel para las que aborten”. Y además, como primera noticia en la edición digital de hoy. Teniendo en cuenta la gran mayoría de lectores que se quedan con el titular, el mensaje habrá calado. Hay que tener en cuenta, también, que de todo hay en la viña del Señor, y por tanto, hay que contar que mucha gente se cree a pies juntillas lo que publica, y como lo publica, el diario “Público” (con “p” de panfleto).

Pero parece que el día me venía un poco masoquista, y he decido leer los comentarios de los avispados lectores de la edición digital de “Público” (con “p” de Pinocho). Y claro, han dado rienda suelta a su teclado. No está mal pasarse de vez en cuando por estos estercoleros presuntamente informativos, porque uno se hace la idea de lo que de verdad anhelan los borreguiles seguidores de la radical izquierda instalada en el poder de este país. Sí, es sencillo, no se trata de leer entre líneas, sino de leer simple y llanamente. Quieren un país que me recuerda a la Cuba de Castro, o a la URSS de Stalin. Quieren un país en el que no haya libertad de expresión, ellos quieren decidir quién tiene derecho a hablar, y qué puede decir cada uno. Se les llena la boca con eso del progreso social (que si derechos de gays y lesbianas, etc) y sin embargo sólo quieren la libertad para ellos, a los demás que nos den morcilla. Los demás debemos saber que si lo que tenemos que decir no les gusta, entonces sólo podemos decirlo de puertas para adentro. Ahora resulta que los Obispos, para esta gentecilla, no tienen libertad de expresión, no pueden tomar parte en un debate público, no pueden ejercer la crítica. Ah, claro, y no digo nada de los insultos proferidos por las víctimas de la LOGSE, que precisamente por ser víctimas, tienen cierta excusa en su irrespetuoso proceder.

Y todo por defender la vida. Pero en realidad, lo que esta manada hace es ir en contra de lo que diga la Iglesia. Tanto que si un día el Papa pide el voto para Zapatero, Rajoy tiene asegurada la mayoría absoluta durante lustros. Qué le vamos a hacer, son así.

Perlas como que el feto es un parásito de la madre, o que los Obispos no se dan cuenta de que el lince es un animal en peligro de extinción mientras que el ser humano no hace sino superpoblar el planeta (literal, no me lo invento), para así justificar que el aborto no es matar a nadie, no hacen sino reafirmarme que estamos rodeados de elementos totalmente atascados cerebralmente hablando, que nos encontramos en un momento en que nos va a sacar de la crisis quien yo me sé, porque el país puede caer en manos de verdaderos inútiles, sin cultura, sin educación, y demasiado deseosos de sangre, revancha de no sé qué, y revestidos de un odio del que no consigo vislumbrar su origen.

martes, 25 de noviembre de 2008

El crucifijo vulnera derechos constitucionales.

Así de a gusto se despacha el juez de Valladolid que a solicitud de un grupo de padres, que se hacen llamar algo así como plataforma laica, ordena al Colegio en cuestión que retire los crucifijos de las aulas, así como otros elementos cristianos (imagen de la Virgen, por ejemplo).

Yo no lo entiendo, creo que estamos en un país de tarados. Sí, de auténticos tarados. Ya me alarma que un juez de lo contencioso, que no son precisamente los que menos trabajo tienen, admita a trámite semejante recurso. Más me alarma, claro está, que termine fallando del modo en que lo hace.

Se basa el juez en que la presencia de elementos religiosos vulnera derechos como el de la igualdad o el principio de aconfesionalidad del estado. Ya quisiera yo saber en qué se siente menoscabado el derecho a la igualdad.

El juez patina de una manera realmente sospechosa, dejándose llevar por la memez esa de que España es un país laico. El susodicho juez menciona, y no pocas veces, que es importante vislumbrar "la laicidad y neutralidad del estado". Señoría, NO. Lease la Constitución, lo que es España es un país aconfesional, que no es lo mismo que un país laico. Si quiere, mándeme un mail y le explico la diferencia, que no es difícil.. Señoría, tanto griterío mediático le está nublando el sentido común.

Sí mermaría el derecho a la igualdad el hecho de que un grupo de padres de alumnos, por ejemplo, budistas, solicitasen que además del crucifijo apareciese una imagen de Buda en el aula. Si lo piden, no veo en qué perjudica el hecho de que también esté presente.

Lo dicho, que hay que estar tarado del todo para gastarse el dinero y el tiempo en demandar a un Consejo Escolar porque no quiso retirar los crucifijos.

Hay que estar tarado para sentirse tan ninguneado como para acudir a un juez por el hecho de que haya un crucifijo en las aulas del colegio de turno.

Y hay que estar tarado para resolver como lo ha hecho el juez.

Ahora vendrá el rojerío radical a decirme que no respeto las decisiones judiciales, una frase de moda. Una cosa es respetar, y otra, compatible con ésta, es criticar y opinar, e incluso calificar de un modo u otro. El respeto está únicamente en el cumplimiento de lo ordenado por el juez y el sometimiento al ordenamiento. Pero, repito, eso no está reñido con la crítica. Siempre digo lo mismo: claro que las respeto, de hecho no voy a ir a mandar al cuerno al juez. Cosa que, sin embargo, no sucede cuando un montón de jueces dictan sentencias favorables a las solicitudes de objección de conciencia en materia de Educación para la Ciudadanía. A esos no hay que respetar. Tampoco hay que respetar al juez que cree que no debe resolver favorablemente una adopción a favor de parejas del mismo sexo. No, ese es un loco fascista que hay que eliminar.

El rojerío como siempre: se respeta al que piense como ellos.

Y encima, José Blanco. Dice que es creyente y que por tanto debe estar a favor de que desaparezcan los signos religiosos de los centros escolares. Demencial Blanco, demencial.

Pues nada, como conclusión, debo pedir coherencia. Coherencia para la izquierda radical (no hay otra) de este país: quiero que soliciten de una vez a los jueces de cada lugar que prohiban la Semana Santa, que se eliminen las procesiones, que son realmente dañinas. Que su igualdad en esa Semana está seriamente dañada.

Quiero pedirles que soliciten a la Junta de Andalucía que prohiban las romerías como el Rocío o la de la Virgen de la Cabeza. Hombre, por favor, a dónde vamos a parar.

Quiero pedirles que soliciten de una vez por todas que sustituyan la Lotería de Navidad por la Lotería de Invierno, y que dejen de ser fiestas días como el 25 de diciembre, el 8 de diciembre, el 1 de noviembre,...

Quiero requerirles a fin de que inicien una campaña, que se podía llamar: "a mis hijos no les traen nada los Reyes, que eran cristianos; porque les daña la igualdad".

Quiero pedirles tantas cosas, que me parece que no caben aquí.

En fin, qué tiempos nos ha tocado vivir.

lunes, 6 de octubre de 2008

El Purgatorio.

Como adelantaba en otro post, era de cajón que más pronto que tarde tratase este tema.

Si bien ir al Infierno era, como se vio, muy pero que muy mal asunto, el tema del Purgatorio no está del todo mal. Sí es cierto que no se pasa bien, pero se tiene la certeza de que antes o después disfrutaremos de Dios para toda la eternidad.

¿Es obligatorio creer en el Purgatorio?

Si uno se dice católico, y se dice seguidor de la Iglesia Católica Apostólica Romana, la respuesta es clara y rotunda: SÍ. Dice el catecismo que "los que mueren en gracia y amistad de Dios pero no perfectamente purificados, sufren después de su muerte una purificación, para obtener la completa hermosura de su alma".

Ya desde los Concilios de Florencia o Trento se dejó bien claro el tema. Sí, el Purgatorio existe.

Y en eso consiste la estancia en el Purgatorio.

¿En qué consiste el Purgatorio?

Estado transitorio de purificación necesaria para aquellos que, habiendo muerto en gracia de Dios y teniendo segura su salvación, necesitan mayor purificación para llegar a la santidad necesaria para entrar en el cielo. Esta purificación es totalmente distinta al castigo del infierno. Como vemos, igual que vimos en el tema del infierno, se trata de un estado. En este caso, estado transitorio.

Con un ejemplo sencillo se entiende muy bien: vamos a casa de un amigo o familiar, y por el camino nos hemos ensuciado los zapatos. Antes de entrar en la casa, gastaremos unos segundos en limpiar los zapatos en el felpudo, para así entrar presentables en la casa.

Es más o menos eso, salvando las diferencias, claro.

Nadie, si no está limpio y puro, puede entrar en el Cielo. Aquéllos que mueren sin pena para ir al Infierno, algo mal habrán hecho en vida, y en función de ello pasarán más o menos tiempo en el Purgatorio.

¿En qué consiste la pena o sufrimiento del Purgatorio?

Es la llamada "pena de ausencia". La ausencia de la visión beatífica, el vernos privados de Dios cuando sabemos que estaremos con Él.

No es como en el infierno, porque en el Purgatorio tenemos la inequívoca esperanza de que es algo temporal, una especie de parada en el camino hacia el Cielo, antes de llegar a la Eternidad. Por otro lado, las almas que allí van asumen la privación temporal de ver a Dios, comprenden esta purificación temporal, y hay una especie de resignación que alivia el tránsito.

Y, ¿de cuánto tiempo hablamos?

Dependerá de cada uno, del lastre que arrastremos a la hora de nuestra muerte. Lo que sí sabemos es que nadie estará allí más allá del Juicio Final. Para entonces, se acabará el sentido del Purgatorio, y por tanto, su existencia.

Pero determinar en días, meses o años la estancia allí se hace poco menos que imposible.

¿Podemos ayudar a quienes están allí?

Sí, vaya que si podemos. La oración por las almas del purgatorio es esencial. ¿Quién no ha ido a una Misa por el eterno descanso de fulanito? Pues es para eso. Las Misas que se dicen tras la muerte de alguien, las oraciones, novenas, sacrificios,... cualquier ayuda es buena para acelerar su paso al Cielo. Desde aquí, entonces, podemos acortar la estancia en el Purgatorio.

María, la gran esperanza.

María, nuestra Madre, nos ha dejado un precioso regalo para aliviar nuestra posible estancia en el Purgatorio: el escapulario. Que no es otra cosa que el símbolo de la protección de María a sus devotos. Pio XII desarrolló la práctica, relacionada con lo anterior, del privilegio sabatino. Consiste en que si morimos con el escapulario y hemos de ir al Purgatorio, la Virgen acudirá el sábado siguiente a recogernos y llevarnos al Cielo. De ese modo, la estancia máxima sería de 6 días. ¿Dónde hay que firmar?

Para ser merecedores de tal privilegio, basta con cumplir las siguientes condiciones:

1) Usar el escapulario con fidelidad.
2) Observar castidad de acuerdo al estado de vida.
3) Rezo del oficio de la Virgen (oraciones y lecturas en honor a la Virgen) o rezar diariamente 5 décadas del rosario.

No queda ahí la cosa, la Virgen de Fátima también nos prometió que "a todos aquellos que por cinco meses consecutivos, el primer sábado de cada mes se confiesen, reciban la santa Comunión, reciten el Rosario y me hagan compañía durante quince minutos meditando los Misterios con la intención de ofrecerme reparaciones, prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación".

Más facilidades no es posible, ¿verdad?

sábado, 20 de septiembre de 2008

El Infierno.

Recientemente hablaba con un amigo sobre si la Iglesia establece si existe o no el Infierno. No ya como lugar físico o como estado, sino sencillamente si existe o ha sido siempre un cuento.

Como es lógico, cada cual puede creer lo que quiera, lo que también es lógico es que si uno se siente dentro de la Iglesia, debe sentirse así aceptando sus enseñanzas, y no escogiendo aquéllo que más le gusta o conviene en cada momento.

De existir el demonio y el infierno, desde luego su mayor triunfo es que no se crea en ellos. Es como el espía, para ser más eficaz, debe actuar en un lugar donde nadie sepa que trabaja como tal, donde su actividad no sea vigilada. En el momento en que se sepa de sus actividades, crece la vigilancia y aumenta la dificultad del espía por lograr sus objetivos.

¿Qué dice la Iglesia sobre el infierno?

Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de El para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra "infierno".

Así lo manifiesta el Catecismo de la Iglesia Católica. Sencillo. Sin rodeos ni historias extrañas.

Está claro que no es un lugar físico al que llegar con la ayuda de un GPS, cuestión lógica si atendemos que tras la muerte las dimensiones físico temporales no son como las concebimos en vida.

Entonces, ¿cómo es que Dios, infinitamente bueno, permite el infierno?

Esta pregunta es más sencilla aún de contestar. Dios, en un infinito amor a nosotros, quiere que seamos nosotros, libre y conscientemente, quienes decidamos entre amar a Dios o no amarle. Que decidamos si seguir el camino que nos lleva a Él o decidir otro que nos atraiga más. Así, Dios nos deja la puerta del Cielo abierta, pero no nos obliga a entrar si no queremos. No darnos opción de elegir (es decir, lo único que hay al final es el Cielo para todos) sería muestra de que no nos ama infinitamente. Sería muestra de un limitado amor impropio de Dios.

No es Dios quien nos envía al infierno, sino nosotros quienes, en completa libertad, decidimos con nuestras obras en vida si vamos a ir a un sitio o a otro.

Así se responde esta pregunta. Dios no quiere que vayamos, pero su amor es infinito, y como tal, debe ser, ese amor, consciente de que debe ser correspondido en libertad de elección.

Y es en esa libertad que nos concede, fruto de su amor, donde se encuadra las metas: uno elige un camino u otro. Y no hay más.

Los que van al infierno, ¿no salen nunca?

Algunas posturas tibias y huidizas el magisterio de la Iglesia logran admitir la existencia del Infierno, pero lo diseñan como algo temporal. Absurdo y erróneo. La explicación es sencilla, a la vez que extremadamente difícil de asumir si pensamos con perspectiva terrenal.

Tras la muerte, digamos, no nos servirán los relojes ni los calendarios. La dimensión temporal desaparece, no hay tiempo. La eternidad no es un día tras otro y tras otro y tras otro. No. La eternidad es la ausencia de tiempo, la eternidad es ayer, hoy y mañana todo a la vez.

Así, si no hay tiempo... ¿cómo va a ser el infierno temporal?

Cosa distinta es el purgatorio, del que podremos hablar otro día.

Entonces, ¿el infierno quema?

Siempre nos lo hemos figurado como un fuego que nunca se acaba. En la necesidad humana de imaginarnos todo, así lo hemos concebido siempre. No es que esté desencaminada esta postura, pero sí es cierto que el fuego no sería tal y como lo entendemos, sino más bien como estado o consecuencia de la situación a la que habríamos llegado.

El infierno comprende dos tipos de penas: la pena de daño y la pena de sentido.

La pena de daño, que constituye propiamente la esencia del castigo del infierno, consiste en verse privado de la visión beatífica de Dios. Es decir, saber que jamás veremos a Dios, una vez que ya habremos comprendido todo.

La pena de sentido consiste en los tormentos causados externamente por medios sensibles (es llamada también pena positiva del infierno). Sería la externalización de la desesperación y del dolor. No física, claro está, sino del alma.

Pero, ¿habla Cristo del infierno o lo hemos inventado después?

Pues lo cierto es que sí, los Evangelios recogen multitudes de referencias directas de Cristo al infierno.

Mateo 5:22 Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego.

Mateo 5:29 Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna.

Mateo 10:28 «Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna.

Mateo 23:33 «¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo vais a escapar a la condenación de la gehenna?

Santiago 3:6 Y la lengua es fuego, es un mundo de iniquidad; la lengua, que es uno de nuestros miembros, contamina todo el cuerpo y, encendida por la gehenna, prende fuego a la rueda de la vida desde sus comienzos.

Entonces, si el infierno existe, ¿es nuestra fe una fe basada en el miedo?

Rotudamente NO. El miedo es humano, y como tal es inherente a nuestra naturaleza. Tendremos miedo o no a una cosa, pero no debe condicionar nuestra actitud hacia la vida. Uno, por ejemplo, le puede gustar mucho viajar, a pesar de darle algo de miedo volar. Ese miedo a volar no es el que condiciona la actividad a realizar, se sostiene, se lleva mejor o peor, pero desde luego no es el motor que mueve la actitud hacia los viajes.

Del mismo modo, el miedo al infierno es natural, puesto que conocemos nuestra debilidad y sabemos que el riesgo de acabar en el infierno es real. Pero por encima de todo tenemos el amor de Dios, la esperanza de su perdón y millones de posibilidades de decirle sí a Dios.

Y, en conclusión, es el amor a Dios el que nos debe guiar, es la esperanza, la fe, las que nos deben mover, jamás el miedo. Y si hay miedo, debemos usarlo en provecho propio: es saludable que en momentos en que perdamos momentaneamente la perspectiva del amor a Dios, usar ese miedo para evitar ofenderle. El refranero es rico: no hay mal que por bien no venga.

lunes, 23 de junio de 2008

Coleccionemos estupideces.

Me apetece empezar a recopilar tonterías. Pero no tonterías cualesquiera. Más bien aquéllas que nos muestren incoherencias de la izquierda que nos ha tocado padecer, cada vez más a la izquierda, y cada vez más anhelantes de peligrosas reminiscencias que creíamos ya superadas.

El otro día debatía con un par de amigos de izquierda convencidos. De estos que cambian su lenguaje y discurso según lo cambia el Rodríguez o Llamazares de turno. Por ejemplo: jamás les oí defender o siquiera hablar de la legalización de la unión de parejas del mismo sexo y mucho menos que puedan adoptar hijos parejas homosexuales. Ahora son adalides de esta causa. Como ahora la prioridad parece ser la eliminación de la Iglesia, me decían que era imprescindible revisar todo acuerdo con la Iglesia para que ésta ya no tenga colegios concertados, que sean todos privados. También debía eliminarse la financiación vía IRPF aunque sea vía "marca la crucecita". También es necesario que se elimine la exención del IBI.

Yo argumentaba que el dinero que percibe la Iglesia por esas vías es muchísimo menos que lo que se ahorra el Estado por toda la actividad de la Iglesia católica en este país (Colegios, asilos, hospitales,...). Les pregunté qué alternativa tenían para el caso de que la Iglesia, ante la falta de dinero, dejara de hacer todas las cosas que hace. Su respuesta, tras un "mmmm...." elocuente, fue la típica de izquierda: "eso lo debe pagar el Estado". No sabemos de dónde sacarían ese dinero, pero bueno, ya privatizarían cualquier empresilla.

Me crecí ante semejante memez, y quise hurgar en la herida. Pregunté: "¿Y las ONGs? ¿También se les debe eliminar cualquier subvención o exención fiscal?". "¡NO!, ¡Eso es distinto"!", contestaron al unísono.

Claro que son distintas, estas no son de la Iglesia (bueno, Cáritas o Manos Unidas sí deben desaparecer).

Esta es la verdadera izquierda española: torpe de narices y con motivaciones por impulsos según lo que interese en cada momento. Da igual todo, lo importante: eliminar a la Iglesia de este país.


Hay que ser lelo...

Ver aquí para ampliar el conocimiento de la actual situación fiscal de la Iglesia en nuestro país.

lunes, 7 de enero de 2008

Nulidad Matrimonial. Derecho Canónico.

Tantas y tantas sandeces vengo leyendo estos días acerca de la Nulidad Matrimonial, que me he visto impulsado a escribir algo sobre la misma.

En primer lugar hay que diferenciar entre divorcio y nulidad. Son cosas tan diferentes como pueden ser un contrato de compraventa y un contrato de alquiler. Estos dos todos somos capaces de diferenciarlos. Pues bien, para mi sorpresa, hay gente que critica a la Iglesia por admitir la nulidad y no hacerlo con el divorcio.

Desde el punto de vista del ordenamiento civil, existe en nuestro Código Civil tanto una figura como la otra, con sus requisitos y sus consecuencias. Si ya el defendidísimo ordenamiento civil (a la hora de criticar al eclesiástico) distingue claramente ambos conceptos, no me cabe en la cabeza que a pesar de ello persista el personal en meter ambos en el mismo saco. Bueno sí, todo vale para criticar a la Iglesia, pero es que hablo de gente formada y leida, al menos presuntamente.

El divorcio es la disolución del vínculo matrimonial por causas sobrevenidas. Es decir, el matrimonio ha existido en plenitud, y sólo por alguna causa que sucede después, de las que el Código Civil recoge, se puede acudir a él para volver a la soltería. Esta figura jurídica se basa en un matrimonio no indisoluble.

La nulidad no se basa en nada que suceda después de la celebración del matrimonio, sino que ha de regirse por lo que sucede en el mismo acto del mismo, o bien anteriormente, pero jamás por algo que sucede después. Un contrato de compraventa es NULO porque me estaban engañando cuando fuimos al Notario en algo de relevancia, como por ejemplo: la casa es la mitad de lo que me habían dicho (he escogido un ejemplo extremo para que sea fácil). No es nulo si después de ir al Notario el vendedor va y prende fuego a la casa. Esto dará origen a una serie de acciones judiciales, pero la compraventa se formalizó sin causa de nulidad.

Dicho esto, ¿es criticable que sólo los ricos puedan acudir a los tribunales eclesiásticos para instar la Nulidad de su matrimonio? No. Y no es criticable porque es mentira.

El coste aproximado es de 600 euros por todo el proceso, y vale lo mismo seas rico, famoso o no lo seas. Existe, igual que en la Justicia ordinaria, el beneficio de "gratuito patrocinio". Es el equivalentea la justicia gratuita. Suelen ser un 30% de los casos los que se tramitan a costa totalmente de la Iglesia, acreditando la insuficiencia de ingresos. Un porcentaje mayor que los casos de justicia gratuita en la justicia ordinaria. Aproximadamente se tramita otro 20% con un coste del 50%, es decir, de unos 300 euros. Por otro lado, la intervención de abogado y procurador no es preceptiva. Conclusión: es bastante más barato que un proceso de divorcio o separación civil, en donde sí es obligatoria la intervención de procurador y letrado.

A pesar de este argumento de peso, nadie se baja del burro y la nulidad matrimonial es "cosa de ricos".

Entonces, ¿es criticable que la Iglesia "esconda un divorcio para los suyos bajo la forma de la nulidad"? Pues no es criticable, porque es mentira.


Las causas de la nulidad matrimonial en el Derecho español son las siguientes:

1. El matrimonio celebrado sin consentimiento matrimonial.

2. El matrimonio celebrado entre las personas a que se refieren los artículos 46 y 47, salvo los casos de dispensa conforme al artículo 48. (Se refiere a menores de edad, casados, parientes).

3. El que se contraiga sin la intervención del Juez, Alcalde o funcionario ante quien deba celebrarse, o sin la de los testigos.

4. El celebrado por error en la identidad de la persona del otro contrayente o en aquellas cualidades personales que, por su entidad, hubieren sido determinantes de la prestación del consentimiento.

5. El contraído por coacción o miedo grave.

¿Alguien osa decir que el Código Civil está inventando una figura para esconder un divorcio en una nulidad matrimonial? No, ¿verdad? Pues acudamos a las causas de nulidad recogidas en el Derecho Canónico.

Jurídicamente, y en el ámbito del derecho canónico, el matrimonio descansa sobre tres ejes.

El primero es la capacidad de las partes, es decir, la ausencia de impedimentos matrimoniales: por ejemplo, edad suficiente, estar ya casado con otra persona, o tener una relación de parentesco próxima.

El segundo es su libre consentimiento, que presupone la capacidad consensual, es decir, la madurez mental de los futuros cónyuges, su aptitud para asumir las cargas del matrimonio y el necesario uso de razón. Además, este consentimiento no ha de estar viciado por violencia o miedo grave, error (sobre todo cuando es causado mediante engaño), etc., ni ser simulado o condicionado.

El tercer eje es la forma de celebración del matrimonio, que ha de ser canónica cuando uno de los contrayentes es católico y no se ha apartado de la Iglesia por acto formal (por ejemplo, convirtiéndose a otra religión); la forma canónica implica la celebración del matrimonio ante una persona designada por el derecho canónico, normalmente el párroco u Ordinario del lugar, y ante al menos dos testigos.

Cuando en el matrimonio uno de estos tres ejes falla, no llega a surgir válidamente el vínculo en la vida jurídica. Existe entonces sólo una apariencia de matrimonio válido, que puede destruirse en un proceso judicial mediante pruebas fiables que lleven al tribunal eclesiástico a una certeza moral de su invalidez, expresada en la correspondiente sentencia de nulidad.

¡Vaya! Si son los mismos requisitos.

Pues nada, ante semejante varapalo de argumentos, prosiguen en sus trece. O soy fatal explicándome, o no quieren entender. No descarto ninguna de las dos opciones.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

La Iglesia y su actividad misionera.

Parece que estemos acostumbrados a que la Iglesia, o mejor dicho, lo que hace o deja de hacer la Iglesia sea noticia sólo si el que la da considera que es mala, que desprestigia a la institución. Sólo si crea polémica.

No es habitual ver, leer o escuchar noticias que alaben la actuación de la Iglesia en tal sitio o en aquél que está algo más lejos.

Una vez oí que la Iglesia tenía un serio problema de marketing, que si hiciese algo por publicitar todo lo que hace, otro gallo cantaría. Pero no es labor de la Iglesia hacer publicidad de lo que hace, sino hacerlo. Y nada más.

Así que en mi modestísima labora comunicativa, me he propuesto, de vez en cuando contar alguna de las actuaciones positivas que viene realizando la Iglesia.

SAN JOSÉ. COSTA RICA.

En 2.006 los Padres Redentoristas han abierto un Comedor Infantil para niños necesitados. Concretamente se abre en el barrio marginal “Los Guido”. El coste de inicio ha sido superior a 11.000 €.

SANTA CRUZ. BOLIVIA.

Durante 2.006 se ha llevado a cabo la construcción de un centro de Capacitación Laboral y técnica que atenderá a los jóvenes de bajos recursos de la zona. Esta labor de los Misioneros Redentoristas ha supuesto un desembolso de más de 96.000 €.

Son sólo dos ejemplos, pero de vez en cuando traeré más por mi rincón desordenado.