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lunes 16 de noviembre de 2009

Escribir.

Siempre he admirado la vida del escritor. Me encanta eso de levantarse antes de que se pongan las calles, encerrarse a crear historias, en una especie de guarida creativa.

Hace algún tiempo la admiración se convirtió en "envidia sana". Y surgió la pregunta: ¿por qué no lo intento? Lógicamente, no me refiero a ganarme la vida escribiendo, sino conseguir un sueño, una meta: escribir un libro.

Tardé mucho tiempo en decidir que sí, que lo iba a intentar. Pasé a la fase de estudiar técnicas. Compré algún libro del tema, mucha navegación por internet. Y finalmente, me sentí capaz.

Ahora tengo dos proyectos, no uno, dos. El primero es una novela y el segundo... aún no sé cómo encajarlo.

Estoy en la fase de estructurar la historia de la novela, creación de personajes, desarrollo de la trama,... Esta parte es relativamente sencilla, la difícil viene luego, cuando toque empezar a escribir. ¿Seré capaz?

Ojalá.

jueves 12 de noviembre de 2009

Amigos.

Echando la vista atrás, descubro que he ido conociendo a muchas personas, que he hecho muchos amigos, muchísimos. Unos mejores que otros, unos con una amistad más o menos intensa. Pero amigos.

La vida te va llevando por caminos diferentes a los de ellos, nos casamos, vivimos en sitios diferentes, cuando no trabajamos estamos con la familia. Y al final, ¡qué poco tiempo dedico a los amigos!

¿Quiere eso decir que ya no son lo amigos que eran antes? No, la verdad es que sigo presumiendo de amigos, contando sus anécdotas, recordando cuando la vida era diferente y había menos obligaciones y más tiempo para estar con ellos.

Desde aquí, dedicar un pequeño y sencillo homenaje a ellos, mis amigos, los que piensan a veces en mí, en los que pienso yo tantísimo (aunque nos veamos poquísimo), esos que a veces descuelgan el teléfono, esos que se alegran cuando soy yo quien llama.

Es uno de los tesoros de esta vida: los amigos.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Plan E (¿"e" de estúpido?)

Nuestro gobierno nos presentó, en su pretendida lucha contra la crisis, su medida estrella: el Plan E. Consistía, sencillamente y entre otras medidas, en inyectar un chorro de millones de euros a los ayuntamientos para que éstos realizasen obras públicas. De ese modo, dicen, palian el desempleo, ya que supone que los ayuntamientos tengan que provocar la contratación de desempleados para ejecutar las obras. Han sido más de 50.000 millones de euros.

Conocido es que los ayuntamientos deben una barbaridad de euros a empresas proveedoras, que están pasando por malísimos momentos por falta de liquidez.

Conocido es, también, que en nuestra economía, el verdadero motor de creación de empleo está en las pequeñas y medianas empresas.

Y más conocido es, además, que tal y como está el patio, casi nadie se atreve a iniciar una aventura empresarial, y muchos que en su día lo hicieron están avocados a un cierre seguro. Esto se traduce en nula creación de empleo, y aumento del desempleo.

¿Qué han hecho los ayuntamientos con la lluvia de millones? Me centro en un ejemplo. En Sevilla, una de las obras ejecutadas en base al Plan E ha sido el adecentamiento del acerado del Palacio de San Telmo. Eso, hablando claro, es cambiar la acera. ¿De verdad era necesario? Bien, para tan “complicada” tarea, se van a tirar 6 meses, y va a costar 2,1 millones de euros. Y, además, provoca durante ese tiempo el corte de 1 de los 3 carriles del Paseo Colón y 2 de los 3 carriles de la calle Palos de la Frontera. El atasco habitual se ha venido transformando en algo ciertamente desastroso y caótico.

Es solo un ejemplo, pero obras como el adecentamiento de las zonas ajardinadas de la Avenida Bueno Monreal cuestan más de 600.000 euros, y obras en ayuntamientos pequeños que se han centrado en la creación de campos de fútbol de césped artificial o pistas de patinaje, supone que, en mi opinión, se esté tirando el dinero.

En definitiva, obras innecesarias ante el agujero económico que sufre el país. ¿No sería mejor, con ese dinero, ponerse al día con las devoluciones de hacienda que no llegan a los contribuyentes que contaban con ella? ¿No sería mejor terminar de pagar las miles de facturas de las administraciones a empresas privadas que están ahogadas de tesorería? ¿No sería mejor crear programas de autoempleo para que nuevas empresas estimulen la creación de empleo estable en lugar de emplear a trabajadores por 3, 4 o 5 meses, que es lo que duran las obras, y después si te he visto no me acuerdo? Honestamente, creo que tengo razón, y que estas respuestas se responden todas afirmativamente.

Pero, claro, ¿qué podemos esperar de un gobierno cuya mayoría de miembros, tras años de suculentos sueldos, apenas han ahorrado unos pocos miles de euros y comprado modestas viviendas con hipotecas incluso superiores a sus valores? Pues lo que podemos esperar es que, si en su vida privada derrochan su dinero, en la pública (con dinero que no es suyo) prosigan la misma tendencia.

lunes 26 de octubre de 2009

La coherencia no es socialista.

Que el gobierno socialista propugna una separación absoluta de la religión de la vida pública es algo que no sorprende ya a nadie.

Que el PSOE usa la contienda contra la Iglesia para acaparar cierto número de votos radicales de izquierda, tampoco es un secreto.

En definitiva, el PSOE quiere restringir la religión a un ámbito totalmente privado, obviando las raíces de nuestra cultura, obviando nuestras tradiciones, y ejecutando un plan a saber si tejido por alguien o algo. Supongo que no, supongo que esta lucha por la laicidad artificial y falsa (si con ese ánimo de lucha lo hiciesen también contra la crisis, otro gallo cantaría en la economía) obedece a estrategia política. Y punto.

Y en todo esto... ZAS... me entero que hace poco se organiza un congreso de "Socialistas Cristianos". ¿Laicidad? ¿Separación de lo religioso de lo político? ¿Dónde quedó la coherencia?

A eso lo llamo yo "estar en Misa y repicando"; nunca mejor dicho.

viernes 23 de octubre de 2009

Dinamarca.

No es que Dinamarca sea uno de los países que me apetezca especialmente conocer, aunque sé que tiene cosas interesantes para visitar. No sé, cuestión de preferencias.

Pero me llama la atención que se trata del segundo país más pacífico del mundo, según la clasificación de 2.008 de Global Peace Index, así como el país menos corrupto según Corruptions Perceptions Index (la verdad es que hay organizaciones para todo). Incluso lo catalogaron como el país más feliz del mundo y con la población más satisfecha del planeta, entre 2.006 y 2.008. Le dan ganas a uno de irse allí, pero no de turismo, sino a vivir.

Pero lo que más me sorprende de Dinamarca es su mercado laboral. Ahora que los adláteres del gobierno, digo, sindicatos españoles, han decidido salir a la calle a favor del gobierno y contra las empresas, y ahora que aquí se muestras inflexibles a cualquier modificación estructural del mercado laboral, me encanta comprobar cómo hay vida más allá de la cultura del inmovilismo sindical español.

Si en Dinamarca viven tan felices, hay tan poca corrupción, y les va la vida tan bien, será que las cosas que hacen no serán precisamente malas. Y centrándonos en el mercado laboral, de entrada vemos cómo en Dinamarca la tasa de desempleo es del 4,8%. O sea, que no les va mal la cosa. ¿Y qué tienen de peculiar allí? Su secreto consiste, a grandes rasgos, en un despido libre, un seguro de desempleo que puede alcanzar los cuatro años, una intensiva política de formación tanto de los parados como de los ocupados y un fructífero diálogo social. El resultado final es un mercado laboral dinámico, donde cada año cambia de puesto de trabajo uno de cada cuatro ciudadanos. Claro que allí no hay ningún Cándido Mendezssen de turno que se dedique a torpedear cualquier síntoma de flexibilización.

Está claro que no podemos extrapolar el sistema literalmente a España, donde tenemos características diferentes a Dinamarca, pero desde luego, creo que sí nos debe guiar hacia un camino distinto al actual, que ha demostrado con creces que no sirve para agilizar la contratación, ni que genere empleo.

Por cierto, ni soy danés ni soy empresario o autónomo. Pero tampoco me llamo Cándido.

miércoles 21 de octubre de 2009

Nueva cara.

El blog estrena nuevo diseño. Ya era hora.

Tal vez me impulse a recuperar la actividad blogera, que la tenía algo abandonada.

lunes 19 de octubre de 2009

Argumentario sin argumentos.

Con la movida que se venía barruntando antes de la manifestación pro-vida del pasado sábado, y con la que se ha generado después, la maquinaria propagandística de la rancia izquierda apolillada se ha puesto a generar “excusas”, “reproches” o como queramos llamar, para desacreditar a los manifestantes pro-vida.

Recojo los argumentos que he ido oyendo-leyendo, y paso a comentarlos.

1º “Es que con el PP no se manifestaba nadie, son unos hipócritas”. Sin ser mentira, tampoco lo es menos que tampoco hubo estas manifestaciones pro-vida con Felipe González en el poder. Lo cierto y verdad es que los movimientos pro-vida han ido adquiriendo importancia y actividad con el tiempo, y ha sido realmente en estos años cuando han sido capaces de plantar cara al gobierno de turno. Y siendo esto cierto, tampoco lo es menos el refranero popular, que nos dice que “más vale tarde que nunca”, o “nunca es tarde si la dicha es buena”.

2º “No sé por qué se quejan, si la ley del aborto no obliga a abortar a quien no quiere”. Esta es absurda, del género bobo. Y sin embargo es utilizada reiteradamente. Pongo un ejemplo: imaginemos que este gobierno (u otro, que para el caso es lo mismo) decide rebajar las penas por terrorismo. Muchos saldrían a la calle a protestar. Y pregunto, ¿dirían que para qué lo hacen si la ley no obliga a nadie a ser terrorista? Esta comparación que parece tan inapropiada encierra un mensaje nada subliminal: nos hemos acostumbrado a que el aborto sea tan cotidiano, que somos incapaces de verlo como lo que es: la eliminación de una vida humana.

3º “Nadie tiene que imponer su moral en España”. Lo suelen decir al aludir a lo que dice la Iglesia. Y es cierto, nadie tiene que imponer su moral, ni siquiera el PSOE.

4º “Es que con esta ley evitamos que la gente acuda a abortar clandestinamente”. Esta sí que es buena. Sabemos que hay abortos clandestinos (es decir, ilegales), y ¿qué hacemos? ¿Combatir la ilegalidad? No, deciden legalizar la ilegalidad.

5º “Es una manifestación politizada” Hombre, siendo un partido político quien está en el poder, y quien ha provocado con la propuesta legislativa este posible cambio normativo… ¿a ver cómo no va a contener un componente político la manifestación? Pero claro, en este punto hay que destacar que suelen decirlo los que iban a boca llena a las manifestaciones de “No a la guerra” (nunca más se supo…de las manifestaciones, que las guerras siguen donde estaban), o los que acudían la jornada de reflexión electoral un 13 de marzo a las sedes del PP. Qué cosas, y hablan de falta de coherencia.

6º “Son unos hipócritas, estos son los que iban a abortar a Londres antes del 85, y ahora siguen y seguirán abortando en clínicas privadas”. Supongo que habrán tenido acceso a los datos personales de los asistentes y los habrán cotejado con las bases de datos de las clínicas abortistas…si no… ¿cómo saben esto? Y estos son los que hablan de huir de verdades absolutas.

Hay más, sí, pero creo que es suficiente para calibrar que la maquinaria está a punto. Y mientras, ya no se habla de la crisis, de la subida de impuesto, de los presupuestos abocados a la ruina, del blindaje fiscal vasco, del pacto con el PNV, … Hay que reconocerlo, son unos lynces (sí, unos 55.000).