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miércoles, 17 de febrero de 2010

Cuaresma. Ayuno y Abstinencia.

En mi blog "Los porqués de un católico", he escrito una entrada, que al ser de actualidad, reproduzco aquí.

El ayuno y la abstinencia forman el deber de los católicos de seguir ciertas normas en Cuaresma. El ayuno (sólo el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo) supone reducir las comidas de ese día. Supone desayunar un poco menos, comer normal, cenar poco y no comer entre horas. La abstinencia supone no comer carne (ni derivados de ésta) ni el Miércoles de Ceniza ni los viernes de Cuaresma. Obligaciones para los mayores de 14 años (el ayuno para mayores de edad), y menos de 59 (los mayores de 59 ya no tienen que ayunar). No obliga, claro está, a los enfermos.

Ya desde el siglo IV se vienen practicando en Cuaresma distintas prácticas penitenciales, de modo que preparan el alma para la Semana Santa, cuando rememoramos la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Eje central de nuestra fe.

Son, pues, pequeñas mortificaciones, mínimos sacrificios que debemos completar libremente cada uno: oración, más ayuno, … Lógicamente, todo tiene un sentido. No es un capricho que nos quiera “imponer” la Iglesia. Se trata de que todo nuestro ser (espíritu, alma y cuerpo) participe en un acto donde reconozca la necesidad de hacer obras con las que reparemos el daño ocasionado con nuestros pecados y para el bien de la Iglesia.

El ayuno tiene como fin introducir en la existencia del hombre no sólo el equilibrio necesario, sino también el desprendimiento de lo que se podría definir como "actitud consumística". No hace falta comentar ni explicar que nos encontramos en una sociedad consumista. Tal vez excesivamente consumista. Desprendernos este par de días al año es lo que le da un sentido al ayuno.

La abstinencia viene a ser algo parecido, pero tal vez en menor escala.

En realidad, la Iglesia quiere ser fiel al mandato del Señor, que indicó que “vendrán días en que les será arrebatado el esposo y entonces ayunarán”. Jesús responde así a quien le preguntaba por qué sus discípulos no ayunaban. Y es que en vida de Jesús, no lo hacían. Jesús dice que habrá tiempo en que lo hagan.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Pon una cruz en tu blog.

Visitando el blog "El santo al cielo" he podido saber que existe una iniciativa en la red para contrarrestar la foribunda guerra que la izquierda le ha declarado a todo lo religioso en general, y al crucifijo en particular. Nació la idea en el blog "Por una sociedad razonable", de Andrés Marín de Pedro. Blog que no conocía, y que me parece imprescindible, y que desde ahora sí que visitaré con frecuencia.

Pincha aquí para leer el artículo concreto de ese blog.

Desde hoy, presidirá este blog un crucifijo.



Y aquí os dejo la imagen del Cristo de la Expiración de San Fernando, hermandad a la que pertenezco desde hace años.

lunes, 7 de diciembre de 2009

La Navidad. ¿Cuándo nació Jesus? (Reposición)

¿Cuándo nació Jesús?

Sólo hay dos referencias en la Biblia acerca de la Natividad: la primera la encontramos en el evangelio de San Mateo. Podemos leer también algunos versículos relacionados con la Natividad en el Evangelio de San Lucas.

Si comenzamos leyendo el Evangelio según San Mateo, podemos obtener las primeras notas que pueden servirnos para ir cercando la fecha del nacimiento de Jesús:

"Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él." (Mateo, 2. 1-3).

Por otra parte el Evangelio según San Lucas nos dice:

"Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirinio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuando era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba en cinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño" (Lucas, 2. 1-8).

No hay más que prestarle un poco de atención a estos textos para sacar algunos detalles. Según se indica, al nacer Jesús:

1.- Reinaba Herodes.

2.- Se estaba realizando un censo de población.

3.- Cirinio era gobernador de Siria.

Detalles que la historia nos explica y desarrolla:

1.- Herodes el Grande reinaba en Judea, nació el 73 a.C. y según los historiadores modernos se sabe que murió después de un eclipse de Luna que pudo verse desde Jericó y antes de la Pascua Judía. Según sabemos, dicho eclipse puede corresponderse con el sucedido el l3 de marzo del año 4 a.C. Con lo cual Herodes el Grande pudo haber muerto a finales de marzo o principios de abril de dicho año. Por tanto podemos establecer una primera cota en las fechas: la Natividad debió acontecer antes del 4 a.C. Ahora bien, si volvemos al Evangelio de Mateo tenemos que:"Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos." (Mateo, 2. 16).

Si atendemos a ésto, Jesús tendría como mucho dos años al dictar Herodes la matanza de los santos inocentes. Por lo que, basándonos en el Evangelio de Mateo, podríamos hablar de una fecha para la Natividad entre el 7 a.C. y el 5 a.C.

2.- Realización de un censo. Se sabe que Augusto César mandó a realizar censos con carácter tributario en tres ocasiones durante sus cuarenta años de gobierno. Los censos fueron realizados en los años 28 a.C., en el 8 a.C. y en el 14 d.C.

3.- Cirinio era gobernador de Siria. Hoy día conocemos que Cirinio o Quirinius fue gobernador de Siria no antes del 6 d.C. Aunque anteriormente desempeñó cargos gubernamentales desde los años 6 y 5 a. C. ¿Serían estos cargos a los que se referiría Lucas? Así pues el margen de fechas que obtenemos del Evangelio de Lucas es más amplio: del 8 a.C. al 14 d.C.

Dionisio el Exiguo fue un monje y astrónomo que vivió en el siglo VI d.C. y que después de declinar el imperio romano pensó sustituir el calendario romano (basado por entonces en los años transcurridos desde la fundación de Roma) por otro cristiano que tomara como origen el nacimiento de Jesús. Así, el inicio de contar los años, o lo que conocemos por Era Cristiana, fue propuesto por éste astrónomo al Obispo Petronio allá por el año 531 d.C. en un intento de realzar la figura de Jesucristo en perjuicio de la de Diocleciano, emperador romano que persiguió constantemente a los cristianos.

El método que usó Dionisio se basó en confeccionar una tabla en la que aparecerían los emperadores romanos desde adelante hacia atrás, contando los años que habían gobernado cada uno de ellos. El método funciona pero Dionisio se equivocó. En primer lugar marcó el año del nacimiento de Jesucristo como el año 1, y por tanto no se tuvo en cuenta al número cero y no contó tampoco que Augusto César gobernó con su verdadero nombre, Octavio, durante cuatro años. Así pues se deduce una diferencia de cinco años. Por lo cual, según el sistema de Dionisio, la fecha de la Natividad sería el 5 a.C.

Algunos investigadores creen posible la determinación del 5 a.C. como el año en que nació Jesús.

Lo dejamos, de momento aquí. Más cuestiones las dejo para otra entrada, como en qué época del año nació Jesús, o quiénes eran los Reyes Magos, o qué era la Estrella de Belén,...

jueves, 3 de diciembre de 2009

A vueltas con el crucifijo.

Yo no termino de encontrar razones. Ya se ha desatado la guerra al crucifijo. Se ha aprobado en el Congreso una moción para que se retire el crucifijo de las escuelas. Ahora queda la guerra interna entre los votantes a favor de la moción de si se refería a las escuelas públicas o a las privadas también. Que me avisen cuando se pongan de acuerdo, que igual entonces paro de reír.

Nada van a conseguir, en relación con la fortaleza de la fe, con hacer desaparecer la cruz del colegio. Nadie va a ser menos creyente por eso. Así que la misión está condenada al fracaso. Porque no tengo ninguna duda de que esto no es sino una maniobra más de la izquierda de España en la persecución que ha iniciado resueltamente contra la Iglesia. Los mismos partidos ya hicieron estas cosas, y otras mucho peores, a mediados de los años 30. Y aquí seguimos los creyentes. O sea, que no sé a cuento de qué viene sorprenderse.

Pero dicho esto, lo que a mí sí que me sorprende es la incoherencia de esta gente. Por un lado dicen que deben retirarse los crucifijos porque si están, se conculca el derecho a la igualdad religiosa. Yo, por más que lo pienso, no llego a entender cómo puede un crucifijo vulnerar un derecho fundamental. No alcanzo a comprender por qué molesta. A mí, que soy católico, no me molestaría que en un aula hubiese una media luna, porque los padres de los niños musulmanes que allí estudian así lo desean.

Pero también dicen que es para que España sea de verdad un país laico. ¿Cuántas veces habrá que decirles que la Constitución está para leerla? España no es un país laico, es un país aconfesional. La diferencia es muy grande. Si quieren, que reformen la Constitución. Bueno, ya que estamos, que la deroguen, que ciertamente no se aplica ni a la de tres.

Pero lo que más sorpresa me causa es que la gente que pide estas cosas es aquélla que orgullosa canta en sus mítines “la Internacional”, acordes bajo cuya música se ha desarrollado la ideología que más seres humanos ha matado en la historia del Mundo. La ideología que más ha pisoteado, y pisotea, las libertades humanas. Son aquéllos que levantan el puño, igual que otros que levantaban el puño y masacraban a sus semejantes. Si en lugar de levantar el puño, alzasen el brazo, todos nos escandalizaríamos.

Me irrita que quienes pidan estas cosas, cosas referidas a símbolos, lo hagan en supuestas aras del cumplimiento de la Constitución, cuando son quienes más la desprecian cuando enarbolan banderas independentistas (ilegales), o banderas republicanas (inconstitucionales), o banderas de la URSS (el régimen más totalitario y asesino que haya existido); o cuando cantan un himno que no es el que la Constitución dice que es el de nuestro país.

La izquierda quiere acabar con la Iglesia, pero como siempre, vuelve a despreciar a la Historia, que enseña claramente que si se persigue a la Iglesia, sólo se consigue una cosa: fortalecerla.

lunes, 26 de octubre de 2009

La coherencia no es socialista.

Que el gobierno socialista propugna una separación absoluta de la religión de la vida pública es algo que no sorprende ya a nadie.

Que el PSOE usa la contienda contra la Iglesia para acaparar cierto número de votos radicales de izquierda, tampoco es un secreto.

En definitiva, el PSOE quiere restringir la religión a un ámbito totalmente privado, obviando las raíces de nuestra cultura, obviando nuestras tradiciones, y ejecutando un plan a saber si tejido por alguien o algo. Supongo que no, supongo que esta lucha por la laicidad artificial y falsa (si con ese ánimo de lucha lo hiciesen también contra la crisis, otro gallo cantaría en la economía) obedece a estrategia política. Y punto.

Y en todo esto... ZAS... me entero que hace poco se organiza un congreso de "Socialistas Cristianos". ¿Laicidad? ¿Separación de lo religioso de lo político? ¿Dónde quedó la coherencia?

A eso lo llamo yo "estar en Misa y repicando"; nunca mejor dicho.

lunes, 13 de abril de 2009

¿Menos gente a Misa?

Cada vez que me enfrascaba en una discusión en algún blog de izquierda, dada su última tendencia anti eclesial (debería decir no tan última), acababan sacando a la luz algunas consignas que por repetitivas cansaban. Una de ellas era que la Iglesia estaba acabada, que cada vez iba menos gente a Misa.

Es curioso que lo decían gentes que no iban a Misa. Si no van, ¿cómo lo saben?

Yo no me he parado a contar cada domingo la gente que hay, para luego ver si hay más o menos, y la verdad es que no he visto nunca a nadie hacerlo.

Lo que sí puedo hacer es tirar de memoria. Cuando era pequeño, mis padres me llevaban a Misa a la parroquia de El Carmen (San Fernando), a Misas tempranas. Siempre estaba llena la iglesia, y hablamos de hace al menos 25 años (uff, me hago mayor).

Con la adolescencia, pasé a ir a Misa con los amigos. Cambié la hora, y alterné la parroquia de El Carmen con la de San Francisco. Fuese a última hora de la mañana, o por la tarde, la iglesia siempre llena.

Ya algo más mayor, también acudía a Misa a San Servando y San Germán, o a San Marcos. Siempre se llenaban las iglesias.

Con 21 años marcho a Sevilla. A casa de mi abuela, en pleno centro. Solía acudir a Misa a la Magdalena, o a Montserrat, o al Santo Angel, o a San Buenaventura. Siempre llenas, ya fuese por la mañana o por la tarde.

Con la mudanza de vivienda, y al conocer a Laura (que vivía en el barrio de Nervión), paso a acudir a Misa a San Vicente, o a los Redentoristas, o al colegio Portacoeli. Siempre llenas.

De casados, nos vamos a vivir a Dos Hermanas. A veces vamos a Misa en Sevilla a los Redentoristas, otras al colegio Claret, o si lo hacemos en Dos Hermanas, alternamos la Magdalena, la Oliva o un par de pequeñas capillas. Siempre llenas, sea la hora que sea.

Tengo amigos que dejaron de ir a Misa, sí, pero es algo que mis hermanos mayores también me cuentan, y personas más mayores también. Es decir, que ese dato no corrobora ninguna tendencia, más bien la confirma, y es que en principio, parece que estamos como hace años.

No sé, entonces, de donde sale este dato, pero de mi experiencia no puedo, desde luego, más que negarlo tajantemente.

De todos modos, el número jamás ha hecho la calidad. No sé si me explico...

sábado, 27 de diciembre de 2008

El día de los Santos Inocentes (Reposición).

Llega el 28 de diciembre, y como cada año el día se llena de bromas y la televisión de galas benéficas.

Siempre me ha gustado gastar alguna bromilla, y lo cierto es que no sabía realmente de dónde viene esta tradición jocosa. Así que me interesé por el tema.

Al parecer, la tradición viene de la Edad Media. Durante la semana del 25 al 31 de diciembre se conmemoraba la llamada "Fiesta de los Locos", en la que el pueblo sustituía por varios días a las autoridades tomando sus lugares y gastando bromas, que a veces se tornaban en verdaderas excentricidades, para causar diversión. Usaban disfraces, y realmente era una especie de carnaval.

Otra teoría habla del "Obispillo de los Inocentes". También de origen medieval. Existía la costumbre de elegir, el día de San Nicolás (6 de diciembre), un Obispillo, seleccionado entre los niños del coro de las catedrales, y cuya dignidad duraba hasta el 28 de diciembre, día de "Los Inocentes". Por esta razón, y porque era heredero de otra figura popular anterior, la del "Obispo de los locos" (que representaba la inversión de los órdenes sociales y, por tanto le era permitido toda forma de bromas) tomó el nombre de "Obispillo de Inocentes".

Pero detrás de este carácter bromista del día se esconde una tragedia. Todos conocemos la matanza del Rey Herodes de los niños menores de dos años.

Según señala el Evangelio de San Mateo, Herodes llamó a los Sumos Sacerdotes para preguntarles en qué sitio exacto iba a nacer el rey de Israel, al que habían anunciado los profetas. Ellos le contestaron: "Tiene que ser en Belén, porque así lo anunció el profeta Miqueas diciendo: Y tú, Belén, no eres la menor entre las ciudades de Judá, porque de ti saldrá el jefe que será el pastor de mi pueblo de Israel" (Miq. 5, 1).

Entonces Herodes se propuso averiguar exactamente dónde estaba el niño, para después mandar a sus soldados a que lo mataran. Y fingiendo, convenció a los Reyes Magos para que le informasen de dónde nacía el Mesías, para ir él también a adorarle. Los magos, en sueños recibieron el aviso divino de que no volvieran a Jerusalén y regresaron a sus países por otros caminos, y Herodes se quedó sin saber dónde estaba el recién nacido. Esto lo enfureció hasta el extremo, por lo que rodeó con su ejército la pequeña ciudad de Belén, y dio la orden de matar a todos los niños menores de dos años, en la ciudad y alrededores. El mismo evangelista San Mateo afirmará que en ese día se cumplió lo que había avisado el profeta Jeremías: "Un griterío se oye en Ramá (cerca de Belén), es Raquel (la esposa de Israel) que llora a sus hijos, y no se quiere consolar, porque ya no existen" (Jer. 31, 15).

¿Cuántos murieron? No hay acuerdo en el número, pero de todos modos, entiendo que no es importante el número. Es importante cómo la soberbia del ser humano, y su egoismo, puede llevarle a cometer tropelías de semejante calado. Si estorban los niños, se les mata. No pasa nada, no se pueden defender. Esto me lleva inequivocamente al debate, hoy de actualidad, del aborto. La soberbia y el egoismo nos han llevado a decidir sobre vidas indefensas, trasladando a médicos y madres la potestad de decidir sobre la vida de un bebé. Herodes, revestido de su poder como Rey tuvo su amparo legal (el rey hacía lo que realmente quería). Ahora nos lavamos la conciencia con leyes que condenan a niños a una muerte injusta.

En mi opinión, el día de los Santos Inocentes rememora algo que pasó hace mucho tiempo, y que se repite en la actualidad.

lunes, 8 de diciembre de 2008

El Belén de este año.

Ya he terminado de montar el Belén. Este año he ampliado el que teníamos, y ha quedado algo más grande.

He dividido el Belén en tres partes (incluso tres tipos de arena diferentes para cada parte). En la primera, de la izquierda, la cueva de los pastores con el Angel y las ovejas pululando.

La segunda, la parte central, el pueblo, con el concurrir de ciudadanos en sus quehaceres.

Y finalmente, en la parte derecha, el Portal de Belén, con los Reyes Magos y los primeros en visitar al Niño.

Montar el Belén es algo que siempre me hizo especial ilusión, desde pequeño. Ahora que ya tengo mi propio Belén, procuro ir mejorando año a año.

Para posteriores Navidades dejo el tema de luces, ríos y cosas complicadas para un manazas como yo.

En este enlace podéis ver las fotos del Belén.

sábado, 6 de diciembre de 2008

La Navidad. Primera parte. (Reposición).

¿Cuándo nació Jesús?

Sólo hay dos referencias en la Biblia acerca de la Natividad: la primera la encontramos en el evangelio de San Mateo. Podemos leer también algunos versículos relacionados con la Natividad en el Evangelio de San Lucas.

Si comenzamos leyendo el Evangelio según San Mateo, podemos obtener las primeras notas que pueden servirnos para ir cercando la fecha del nacimiento de Jesús:

"Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él." (Mateo, 2. 1-3).

Por otra parte el Evangelio según San Lucas nos dice:

"Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirinio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuando era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba en cinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño" (Lucas, 2. 1-8).

No hay más que prestarle un poco de atención a estos textos para sacar algunos detalles. Según se indica, al nacer Jesús:

1.- Reinaba Herodes.

2.- Se estaba realizando un censo de población.

3.- Cirinio era gobernador de Siria.

Detalles que la historia nos explica y desarrolla:

1.- Herodes el Grande reinaba en Judea, nació el 73 a.C. y según los historiadores modernos se sabe que murió después de un eclipse de Luna que pudo verse desde Jericó y antes de la Pascua Judía. Según sabemos, dicho eclipse puede corresponderse con el sucedido el l3 de marzo del año 4 a.C. Con lo cual Herodes el Grande pudo haber muerto a finales de marzo o principios de abril de dicho año. Por tanto podemos establecer una primera cota en las fechas: la Natividad debió acontecer antes del 4 a.C. Ahora bien, si volvemos al Evangelio de Mateo tenemos que:

"Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos." (Mateo, 2. 16).

Si atendemos a ésto, Jesús tendría como mucho dos años al dictar Herodes la matanza de los santos inocentes. Por lo que, basándonos en el Evangelio de Mateo, podríamos hablar de una fecha para la Natividad entre el 7 a.C. y el 5 a.C.

2.- Realización de un censo. Se sabe que Augusto César mandó a realizar censos con carácter tributario en tres ocasiones durante sus cuarenta años de gobierno. Los censos fueron realizados en los años 28 a.C., en el 8 a.C. y en el 14 d.C.

3.- Cirinio era gobernador de Siria. Hoy día conocemos que Cirinio o Quirinius fue gobernador de Siria no antes del 6 d.C. Aunque anteriormente desempeñó cargos gubernamentales desde los años 6 y 5 a. C. ¿Serían estos cargos a los que se referiría Lucas? Así pues el margen de fechas que obtenemos del Evangelio de Lucas es más amplio: del 8 a.C. al 14 d.C.

Dionisio el Exiguo fue un monje y astrónomo que vivió en el siglo VI d.C. y que después de declinar el imperio romano pensó sustituir el calendario romano (basado por entonces en los años transcurridos desde la fundación de Roma) por otro cristiano que tomara como origen el nacimiento de Jesús. Así, el inicio de contar los años, o lo que conocemos por Era Cristiana, fue propuesto por éste astrónomo al Obispo Petronio allá por el año 531 d.C. en un intento de realzar la figura de Jesucristo en perjuicio de la de Diocleciano, emperador romano que persiguió constantemente a los cristianos.

El método que usó Dionisio se basó en confeccionar una tabla en la que aparecerían los emperadores romanos desde adelante hacia atrás, contando los años que habían gobernado cada uno de ellos. El método funciona pero Dionisio se equivocó. En primer lugar marcó el año del nacimiento de Jesucristo como el año 1, y por tanto no se tuvo en cuenta al número cero y no contó tampoco que Augusto César gobernó con su verdadero nombre, Octavio, durante cuatro años. Así pues se deduce una diferencia de cinco años. Por lo cual, según el sistema de Dionisio, la fecha de la Natividad sería el 5 a.C.

Algunos investigadores creen posible la determinación del 5 a.C. como el año en que nació Jesús.

Lo dejamos, de momento aquí. Más cuestiones las dejo para otra entrada, como en qué época del año nació Jesús, o quiénes eran los Reyes Magos, o qué era la Estrella de Belén,...

viernes, 28 de noviembre de 2008

El árbol de Navidad (reposición).

Se nos acerca la Navidad. Se nos acerca la época en la que muchos desempolvamos adornos, figuritas,... y el árbol de Navidad.

El árbol es un adorno que ha arraigado en España bien entrado el siglo XX. Pero, ¿sabemos qué origen tiene? Ciertamente hay mucho desconcierto acerca de esta adorno navideño.

Cuando los primeros cristianos llegaron al norte de Europa, descubrieron que sus habitantes celebraban el nacimiento de su dios del sol y la fertilidad, adornando un árbol perenne, en la fecha próxima a la Navidad cristiana. Este árbol simbolizaba al árbol del Universo, en cuya copa se hallaba el Cielo: Asgard (la morada de los dioses) y el Valhalla; y en las raíces más profundas estaban los infiernos. Posteriormente con la evangelización de esos pueblos, los cristianos tomaron la idea del árbol cambiándole totalmente el significado.

Se dice que san Bonifacio, evangelizador de Alemania, tomó un hacha y cortó un árbol que representaba al árbol del Universo, y en su lugar plantó un pino que por ser perenne, símbolizó el amor de Dios, adornándolo con manzanas y velas; las manzanas simbolizaban el pecado original y las tentaciones, mientras que las velas representaban la luz de Jesucristo como luz del mundo. Conforme pasó el tiempo, las manzanas y las luces, se transformaron en esferas y otros adornos.

En cuanto al significado cristiano, el árbol mismo recuerda al árbol del Paraíso de cuyos frutos comieron Adán y Eva, y de donde vino el pecado original; y por lo tanto recuerda que Jesucristo vino a ser Mesías prometido para la reconciliación. La forma triangular del árbol, representa a la Santísima Trinidad. Los adornos simbolizan los dones de Dios a los hombres, mientras que la estrella representa a la de Belén. Ya que el árbol debe ser perenne, representa a la vida eterna...

Como vemos, es un error pensar que volvemos a copiar costumbres americanas. Más bien es una copia de costumbres noreuropeas, pero con gran arraigo y significado cristiano desde hace ya muchos siglos.

martes, 25 de noviembre de 2008

El crucifijo vulnera derechos constitucionales.

Así de a gusto se despacha el juez de Valladolid que a solicitud de un grupo de padres, que se hacen llamar algo así como plataforma laica, ordena al Colegio en cuestión que retire los crucifijos de las aulas, así como otros elementos cristianos (imagen de la Virgen, por ejemplo).

Yo no lo entiendo, creo que estamos en un país de tarados. Sí, de auténticos tarados. Ya me alarma que un juez de lo contencioso, que no son precisamente los que menos trabajo tienen, admita a trámite semejante recurso. Más me alarma, claro está, que termine fallando del modo en que lo hace.

Se basa el juez en que la presencia de elementos religiosos vulnera derechos como el de la igualdad o el principio de aconfesionalidad del estado. Ya quisiera yo saber en qué se siente menoscabado el derecho a la igualdad.

El juez patina de una manera realmente sospechosa, dejándose llevar por la memez esa de que España es un país laico. El susodicho juez menciona, y no pocas veces, que es importante vislumbrar "la laicidad y neutralidad del estado". Señoría, NO. Lease la Constitución, lo que es España es un país aconfesional, que no es lo mismo que un país laico. Si quiere, mándeme un mail y le explico la diferencia, que no es difícil.. Señoría, tanto griterío mediático le está nublando el sentido común.

Sí mermaría el derecho a la igualdad el hecho de que un grupo de padres de alumnos, por ejemplo, budistas, solicitasen que además del crucifijo apareciese una imagen de Buda en el aula. Si lo piden, no veo en qué perjudica el hecho de que también esté presente.

Lo dicho, que hay que estar tarado del todo para gastarse el dinero y el tiempo en demandar a un Consejo Escolar porque no quiso retirar los crucifijos.

Hay que estar tarado para sentirse tan ninguneado como para acudir a un juez por el hecho de que haya un crucifijo en las aulas del colegio de turno.

Y hay que estar tarado para resolver como lo ha hecho el juez.

Ahora vendrá el rojerío radical a decirme que no respeto las decisiones judiciales, una frase de moda. Una cosa es respetar, y otra, compatible con ésta, es criticar y opinar, e incluso calificar de un modo u otro. El respeto está únicamente en el cumplimiento de lo ordenado por el juez y el sometimiento al ordenamiento. Pero, repito, eso no está reñido con la crítica. Siempre digo lo mismo: claro que las respeto, de hecho no voy a ir a mandar al cuerno al juez. Cosa que, sin embargo, no sucede cuando un montón de jueces dictan sentencias favorables a las solicitudes de objección de conciencia en materia de Educación para la Ciudadanía. A esos no hay que respetar. Tampoco hay que respetar al juez que cree que no debe resolver favorablemente una adopción a favor de parejas del mismo sexo. No, ese es un loco fascista que hay que eliminar.

El rojerío como siempre: se respeta al que piense como ellos.

Y encima, José Blanco. Dice que es creyente y que por tanto debe estar a favor de que desaparezcan los signos religiosos de los centros escolares. Demencial Blanco, demencial.

Pues nada, como conclusión, debo pedir coherencia. Coherencia para la izquierda radical (no hay otra) de este país: quiero que soliciten de una vez a los jueces de cada lugar que prohiban la Semana Santa, que se eliminen las procesiones, que son realmente dañinas. Que su igualdad en esa Semana está seriamente dañada.

Quiero pedirles que soliciten a la Junta de Andalucía que prohiban las romerías como el Rocío o la de la Virgen de la Cabeza. Hombre, por favor, a dónde vamos a parar.

Quiero pedirles que soliciten de una vez por todas que sustituyan la Lotería de Navidad por la Lotería de Invierno, y que dejen de ser fiestas días como el 25 de diciembre, el 8 de diciembre, el 1 de noviembre,...

Quiero requerirles a fin de que inicien una campaña, que se podía llamar: "a mis hijos no les traen nada los Reyes, que eran cristianos; porque les daña la igualdad".

Quiero pedirles tantas cosas, que me parece que no caben aquí.

En fin, qué tiempos nos ha tocado vivir.

lunes, 6 de octubre de 2008

El Purgatorio.

Como adelantaba en otro post, era de cajón que más pronto que tarde tratase este tema.

Si bien ir al Infierno era, como se vio, muy pero que muy mal asunto, el tema del Purgatorio no está del todo mal. Sí es cierto que no se pasa bien, pero se tiene la certeza de que antes o después disfrutaremos de Dios para toda la eternidad.

¿Es obligatorio creer en el Purgatorio?

Si uno se dice católico, y se dice seguidor de la Iglesia Católica Apostólica Romana, la respuesta es clara y rotunda: SÍ. Dice el catecismo que "los que mueren en gracia y amistad de Dios pero no perfectamente purificados, sufren después de su muerte una purificación, para obtener la completa hermosura de su alma".

Ya desde los Concilios de Florencia o Trento se dejó bien claro el tema. Sí, el Purgatorio existe.

Y en eso consiste la estancia en el Purgatorio.

¿En qué consiste el Purgatorio?

Estado transitorio de purificación necesaria para aquellos que, habiendo muerto en gracia de Dios y teniendo segura su salvación, necesitan mayor purificación para llegar a la santidad necesaria para entrar en el cielo. Esta purificación es totalmente distinta al castigo del infierno. Como vemos, igual que vimos en el tema del infierno, se trata de un estado. En este caso, estado transitorio.

Con un ejemplo sencillo se entiende muy bien: vamos a casa de un amigo o familiar, y por el camino nos hemos ensuciado los zapatos. Antes de entrar en la casa, gastaremos unos segundos en limpiar los zapatos en el felpudo, para así entrar presentables en la casa.

Es más o menos eso, salvando las diferencias, claro.

Nadie, si no está limpio y puro, puede entrar en el Cielo. Aquéllos que mueren sin pena para ir al Infierno, algo mal habrán hecho en vida, y en función de ello pasarán más o menos tiempo en el Purgatorio.

¿En qué consiste la pena o sufrimiento del Purgatorio?

Es la llamada "pena de ausencia". La ausencia de la visión beatífica, el vernos privados de Dios cuando sabemos que estaremos con Él.

No es como en el infierno, porque en el Purgatorio tenemos la inequívoca esperanza de que es algo temporal, una especie de parada en el camino hacia el Cielo, antes de llegar a la Eternidad. Por otro lado, las almas que allí van asumen la privación temporal de ver a Dios, comprenden esta purificación temporal, y hay una especie de resignación que alivia el tránsito.

Y, ¿de cuánto tiempo hablamos?

Dependerá de cada uno, del lastre que arrastremos a la hora de nuestra muerte. Lo que sí sabemos es que nadie estará allí más allá del Juicio Final. Para entonces, se acabará el sentido del Purgatorio, y por tanto, su existencia.

Pero determinar en días, meses o años la estancia allí se hace poco menos que imposible.

¿Podemos ayudar a quienes están allí?

Sí, vaya que si podemos. La oración por las almas del purgatorio es esencial. ¿Quién no ha ido a una Misa por el eterno descanso de fulanito? Pues es para eso. Las Misas que se dicen tras la muerte de alguien, las oraciones, novenas, sacrificios,... cualquier ayuda es buena para acelerar su paso al Cielo. Desde aquí, entonces, podemos acortar la estancia en el Purgatorio.

María, la gran esperanza.

María, nuestra Madre, nos ha dejado un precioso regalo para aliviar nuestra posible estancia en el Purgatorio: el escapulario. Que no es otra cosa que el símbolo de la protección de María a sus devotos. Pio XII desarrolló la práctica, relacionada con lo anterior, del privilegio sabatino. Consiste en que si morimos con el escapulario y hemos de ir al Purgatorio, la Virgen acudirá el sábado siguiente a recogernos y llevarnos al Cielo. De ese modo, la estancia máxima sería de 6 días. ¿Dónde hay que firmar?

Para ser merecedores de tal privilegio, basta con cumplir las siguientes condiciones:

1) Usar el escapulario con fidelidad.
2) Observar castidad de acuerdo al estado de vida.
3) Rezo del oficio de la Virgen (oraciones y lecturas en honor a la Virgen) o rezar diariamente 5 décadas del rosario.

No queda ahí la cosa, la Virgen de Fátima también nos prometió que "a todos aquellos que por cinco meses consecutivos, el primer sábado de cada mes se confiesen, reciban la santa Comunión, reciten el Rosario y me hagan compañía durante quince minutos meditando los Misterios con la intención de ofrecerme reparaciones, prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación".

Más facilidades no es posible, ¿verdad?

sábado, 20 de septiembre de 2008

El Infierno.

Recientemente hablaba con un amigo sobre si la Iglesia establece si existe o no el Infierno. No ya como lugar físico o como estado, sino sencillamente si existe o ha sido siempre un cuento.

Como es lógico, cada cual puede creer lo que quiera, lo que también es lógico es que si uno se siente dentro de la Iglesia, debe sentirse así aceptando sus enseñanzas, y no escogiendo aquéllo que más le gusta o conviene en cada momento.

De existir el demonio y el infierno, desde luego su mayor triunfo es que no se crea en ellos. Es como el espía, para ser más eficaz, debe actuar en un lugar donde nadie sepa que trabaja como tal, donde su actividad no sea vigilada. En el momento en que se sepa de sus actividades, crece la vigilancia y aumenta la dificultad del espía por lograr sus objetivos.

¿Qué dice la Iglesia sobre el infierno?

Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de El para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra "infierno".

Así lo manifiesta el Catecismo de la Iglesia Católica. Sencillo. Sin rodeos ni historias extrañas.

Está claro que no es un lugar físico al que llegar con la ayuda de un GPS, cuestión lógica si atendemos que tras la muerte las dimensiones físico temporales no son como las concebimos en vida.

Entonces, ¿cómo es que Dios, infinitamente bueno, permite el infierno?

Esta pregunta es más sencilla aún de contestar. Dios, en un infinito amor a nosotros, quiere que seamos nosotros, libre y conscientemente, quienes decidamos entre amar a Dios o no amarle. Que decidamos si seguir el camino que nos lleva a Él o decidir otro que nos atraiga más. Así, Dios nos deja la puerta del Cielo abierta, pero no nos obliga a entrar si no queremos. No darnos opción de elegir (es decir, lo único que hay al final es el Cielo para todos) sería muestra de que no nos ama infinitamente. Sería muestra de un limitado amor impropio de Dios.

No es Dios quien nos envía al infierno, sino nosotros quienes, en completa libertad, decidimos con nuestras obras en vida si vamos a ir a un sitio o a otro.

Así se responde esta pregunta. Dios no quiere que vayamos, pero su amor es infinito, y como tal, debe ser, ese amor, consciente de que debe ser correspondido en libertad de elección.

Y es en esa libertad que nos concede, fruto de su amor, donde se encuadra las metas: uno elige un camino u otro. Y no hay más.

Los que van al infierno, ¿no salen nunca?

Algunas posturas tibias y huidizas el magisterio de la Iglesia logran admitir la existencia del Infierno, pero lo diseñan como algo temporal. Absurdo y erróneo. La explicación es sencilla, a la vez que extremadamente difícil de asumir si pensamos con perspectiva terrenal.

Tras la muerte, digamos, no nos servirán los relojes ni los calendarios. La dimensión temporal desaparece, no hay tiempo. La eternidad no es un día tras otro y tras otro y tras otro. No. La eternidad es la ausencia de tiempo, la eternidad es ayer, hoy y mañana todo a la vez.

Así, si no hay tiempo... ¿cómo va a ser el infierno temporal?

Cosa distinta es el purgatorio, del que podremos hablar otro día.

Entonces, ¿el infierno quema?

Siempre nos lo hemos figurado como un fuego que nunca se acaba. En la necesidad humana de imaginarnos todo, así lo hemos concebido siempre. No es que esté desencaminada esta postura, pero sí es cierto que el fuego no sería tal y como lo entendemos, sino más bien como estado o consecuencia de la situación a la que habríamos llegado.

El infierno comprende dos tipos de penas: la pena de daño y la pena de sentido.

La pena de daño, que constituye propiamente la esencia del castigo del infierno, consiste en verse privado de la visión beatífica de Dios. Es decir, saber que jamás veremos a Dios, una vez que ya habremos comprendido todo.

La pena de sentido consiste en los tormentos causados externamente por medios sensibles (es llamada también pena positiva del infierno). Sería la externalización de la desesperación y del dolor. No física, claro está, sino del alma.

Pero, ¿habla Cristo del infierno o lo hemos inventado después?

Pues lo cierto es que sí, los Evangelios recogen multitudes de referencias directas de Cristo al infierno.

Mateo 5:22 Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego.

Mateo 5:29 Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna.

Mateo 10:28 «Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna.

Mateo 23:33 «¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo vais a escapar a la condenación de la gehenna?

Santiago 3:6 Y la lengua es fuego, es un mundo de iniquidad; la lengua, que es uno de nuestros miembros, contamina todo el cuerpo y, encendida por la gehenna, prende fuego a la rueda de la vida desde sus comienzos.

Entonces, si el infierno existe, ¿es nuestra fe una fe basada en el miedo?

Rotudamente NO. El miedo es humano, y como tal es inherente a nuestra naturaleza. Tendremos miedo o no a una cosa, pero no debe condicionar nuestra actitud hacia la vida. Uno, por ejemplo, le puede gustar mucho viajar, a pesar de darle algo de miedo volar. Ese miedo a volar no es el que condiciona la actividad a realizar, se sostiene, se lleva mejor o peor, pero desde luego no es el motor que mueve la actitud hacia los viajes.

Del mismo modo, el miedo al infierno es natural, puesto que conocemos nuestra debilidad y sabemos que el riesgo de acabar en el infierno es real. Pero por encima de todo tenemos el amor de Dios, la esperanza de su perdón y millones de posibilidades de decirle sí a Dios.

Y, en conclusión, es el amor a Dios el que nos debe guiar, es la esperanza, la fe, las que nos deben mover, jamás el miedo. Y si hay miedo, debemos usarlo en provecho propio: es saludable que en momentos en que perdamos momentaneamente la perspectiva del amor a Dios, usar ese miedo para evitar ofenderle. El refranero es rico: no hay mal que por bien no venga.

viernes, 28 de diciembre de 2007

El día de los Santos Inocentes.

Llega el 28 de diciembre, y como cada año el día se llena de bromas y la televisión de galas benéficas.

Siempre me ha gustado gastar alguna bromilla, y lo cierto es que no sabía realmente de dónde viene esta tradición jocosa. Así que me interesé por el tema.

Al parecer, la tradición viene de la Edad Media. Durante la semana del 25 al 31 de diciembre se conmemoraba la llamada "Fiesta de los Locos", en la que el pueblo sustituía por varios días a las autoridades tomando sus lugares y gastando bromas, que a veces se tornaban en verdaderas excentricidades, para causar diversión. Usaban disfraces, y realmente era una especie de carnaval.

Otra teoría habla del "Obispillo de los Inocentes". También de origen medieval. Existía la costumbre de elegir, el día de San Nicolás (6 de diciembre), un Obispillo, seleccionado entre los niños del coro de las catedrales, y cuya dignidad duraba hasta el 28 de diciembre, día de "Los Inocentes". Por esta razón, y porque era heredero de otra figura popular anterior, la del "Obispo de los locos" (que representaba el inversión de los órdenes sociales y, por tanto le era permitido toda forma de bromas) tomó el nombre de "Obispillo de Inocentes".

Pero detrás de este carácter bromista del día se esconde una tragedia. Todos conocemos la martanza del Rey Herodes de los niños menores de dos años.

Según señala el Evangelio de San Mateo, Herodes llamó a los Sumos Sacerdotes para preguntarles en qué sitio exacto iba a nacer el rey de Israel, al que habían anunciado los profetas. Ellos le contestaron: "Tiene que ser en Belén, porque así lo anunció el profeta Miqueas diciendo: "Y tú, Belén, no eres la menor entre las ciudades de Judá, porque de ti saldrá el jefe que será el pastor de mi pueblo de Israel" (Miq. 5, 1).

Entonces Herodes se propuso averiguar exactamente dónde estaba el niño, para después mandar a sus soldados a que lo mataran. Y fingiendo, convenció a los Reyes Magos para que le informasen de dónde nacía el Mesías, para ir él también a adorarle. Los magos, en sueños recibieron el aviso divino de que no volvieran a Jerusalén y regresaron a sus países por otros caminos, y Herodes se quedó sin saber dónde estaba el recién nacido. Esto lo enfureció hasta el extremo, por lo que rodeó con su ejército la pequeña ciudad de Belén, y dio la orden de matar a todos los niños menores de dos años, en la ciudad y alrededores. El mismo evangelista San Mateo afirmará que en ese día se cumplió lo que había avisado el profeta Jeremías: "Un griterío se oye en Ramá (cerca de Belén), es Raquel (la esposa de Israel) que llora a sus hijos, y no se quiere consolar, porque ya no existen" (Jer. 31, 15).

¿Cuántos murieron? No hay acuerdo en el número, pero de todos modos, entiendo que no es importante el número. Es importante cómo la soberbia del ser humano, y su egoismo, puede llevarle a cometer tropelías de semejante calado. Si estorban los niños, se les mata. No pasa nada, no se pueden defender. Esto me lleva inequivocamente al debate, hoy de actualidad, del aborto. La soberbia y el egoismo nos han llevado a decidir sobre vidas indefensas, trasladando a médicos y madres la potestad de decidir sobre la vida de un bebé. Herodes, revestido de su poder como Rey tuvo su amparo legal (el rey hacía lo que realmente quería). Ahora nos lavamos la conciencia con leyes que condenan a niños a una muerte injusta.

En mi opinión, el día de los Santos Inocentes rememora algo que pasó hace mucho tiempo, y que se repite en la actualidad.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

La Iglesia y su actividad misionera.

Parece que estemos acostumbrados a que la Iglesia, o mejor dicho, lo que hace o deja de hacer la Iglesia sea noticia sólo si el que la da considera que es mala, que desprestigia a la institución. Sólo si crea polémica.

No es habitual ver, leer o escuchar noticias que alaben la actuación de la Iglesia en tal sitio o en aquél que está algo más lejos.

Una vez oí que la Iglesia tenía un serio problema de marketing, que si hiciese algo por publicitar todo lo que hace, otro gallo cantaría. Pero no es labor de la Iglesia hacer publicidad de lo que hace, sino hacerlo. Y nada más.

Así que en mi modestísima labora comunicativa, me he propuesto, de vez en cuando contar alguna de las actuaciones positivas que viene realizando la Iglesia.

SAN JOSÉ. COSTA RICA.

En 2.006 los Padres Redentoristas han abierto un Comedor Infantil para niños necesitados. Concretamente se abre en el barrio marginal “Los Guido”. El coste de inicio ha sido superior a 11.000 €.

SANTA CRUZ. BOLIVIA.

Durante 2.006 se ha llevado a cabo la construcción de un centro de Capacitación Laboral y técnica que atenderá a los jóvenes de bajos recursos de la zona. Esta labor de los Misioneros Redentoristas ha supuesto un desembolso de más de 96.000 €.

Son sólo dos ejemplos, pero de vez en cuando traeré más por mi rincón desordenado.

sábado, 15 de diciembre de 2007

La Navidad. Segunda Parte.

Después de una semana de muchos líos, en la que no he tenido tiempo para nada más que trabajar, vuelvo a mi rincón a seguir desordenando temáticamente.

Parecía que estaba escribiendo temas de Navidad con mucha precipitación, pero lo cierto es que estamos a tiro de piedra de las Fiestas del año que más me gustan, por miles de razones.

Así pues, prosigo con lo que empecé: La Navidad. Segunda Parte.

Parto de la base de que lo que aquí escribo sólo pretende respaldar lo que los Evangelios nos cuentan. Los evangelistas no trataron de pormenorizar, sino que se centraron en lo realmente importante, dejando aparte minucias, como las que yo recojo aquí. El mensaje ciertamente importante es el que aparece en los Evangelios, la Verdad es la que recogen, esto sólo es una "ampliación" desde el punto de vista histórico. El amigo Dardo nos alertó del peligro del uso de la Historia en esta materia. En parte estoy de acuerdo, pero lo que trato de recoger es sólo algo que ciertamente viene a respaldar lo que leemos en los Evangelios. No obstante, y haciendo caso a Dardo, lo prevengo a los efectos que procedan.

Los Reyes Magos.

"Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; y enviándolos a Belén. Ellos, habiendo oído al rey, se fueron. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino." (San Mateo 2, 1-12).

El término mago procede del término griego "magoi". "Magoi" significa matemático, astrónomo y astrólogo. No mago de magia, que recordemos era algo tremendamente perseguido en las Escrituras. Si tomamos en cuenta esta traducción y las citas de San Mateo podemos considerar a los Reyes Magos como hábiles observadores del cielo, como sabios.

El título de monarcas puede proceder de una cita del teólogo y abogado cartaginés Tertuliano (Siglo II) basándose en el siguiente texto del Salmo Proverbio para Salomón:

"Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes; los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones."

Por otra parte el número de Reyes Magos tampoco se cita con exactitud. En distintas representaciones iconográficas realizadas en templos durante los siglos III y IV aparecen dos, tres y hasta cuatro. Fuentes sirias o armenias pensaron en doce Reyes al relacionarlos con las doce tribus de Israel o con los doce apóstoles. Los cristianos egipcios creían que eran sesenta. En el siglo tercero, el teólogo Orígenes indicó que eran tres. Al fin y al cabo son tres los regalos que se nombran en el Evangelio de San Mateo: oro, incienso y mirra, lo cual lo dota de cierto sentido común.

¿De dónde vinieron?

Tradicionalmente se considera que eran babilonios, entre otras cosas por algunos puntos en común con el pueblo judío y porque el resto de Israel estaba rodeado por el Imperio Romano, y parece difícil que pudieran pasearse con oro, incienso y mirra tan alegremente. Muchos investigadores (ojo, que los hay que estudian esto, y en realidad todo lo que escribo es un compendio de distintas teorías y escritos que he ido recopilando) los consideran originarios de Persia. Al parecer, los sacerdotes persas de los siglos V y VI a.C. también le ofrecían a su dios oro, incienso y mirra.

Algunas pinturas afianzan también esta teoría "persa". Una de las más famosas es la existente en un mosaico situado en la iglesia de San Apolinar el Nuevo, en Rávena (Italia). En ella se ven a los tres reyes (por cierto, el mítico Baltasar no es negro en esta pintura) con una indumentaria persa compuesta por capa y gorros frigios característicos por su punta inclinada hacia delante.

Pero la teoría persa contiene un "pequeño" problema para sostenerse. Apenas existe una cultura astronómica persa mientras que la tradición astronómica en Babilonia tuvo sus orígenes en el tercer milenio antes de Cristo. Los babilonios fueron casi los primeros en realizar observaciones astronómicas precisas. Además dieron nombres a muchas constelaciones, algunos de los cuales seguimos usando hoy día con las lógicas modificaciones lingüísticas. O sea, que si mantenemos que eran astrónomos, tienen todas las papeletas de que eran babilonios. Además, está a la mitad de distancia que Persia: 900 km frente a 1.800.

Otra leyenda cuenta que después de la Resurrección de Jesús, el apóstol Tomás los halló en Saba (India), que fueron bautizados y que se les consagró obispos; después fueron martirizados en el año 70 y fueron depositados los 3 en el mismo sarcófago. Los restos fueron llevados a Constantinopla por Santa Elena. Posteriormente, Federico I Barbarroja, en el siglo XII, las trasladó a Colonia, donde hoy reposan sus cenizas con las coronas que supuestamente llevaron durante su existencia. De hecho, visitando la Catedral de Colonia podemos ver los restos de los Reyes Magos, depositados en una urna en el Altar Mayor.

jueves, 6 de diciembre de 2007

La Navidad. Primera Parte.

¿Cuándo nació Jesús?

Sólo hay dos referencias en la Biblia acerca de la Natividad: la primera la encontramos en el evangelio de San Mateo. Podemos leer también algunos versículos relacionados con la Natividad en el Evangelio de San Lucas.

Si comenzamos leyendo el Evangelio según San Mateo, podemos obtener las primeras notas que pueden servirnos para ir cercando la fecha del nacimiento de Jesús:

"Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él." (Mateo, 2. 1-3).

Por otra parte el Evangelio según San Lucas nos dice:

"Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirinio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuando era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba en cinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño" (Lucas, 2. 1-8).

No hay más que prestarle un poco de atención a estos textos para sacar algunos detalles. Según se indica, al nacer Jesús:

1.- Reinaba Herodes.

2.- Se estaba realizando un censo de población.

3.- Cirinio era gobernador de Siria.

Detalles que la historia nos explica y desarrolla:

1.- Herodes el Grande reinaba en Judea, nació el 73 a.C. y según los historiadores modernos se sabe que murió después de un eclipse de Luna que pudo verse desde Jericó y antes de la Pascua Judía. Según sabemos, dicho eclipse puede corresponderse con el sucedido el l3 de marzo del año 4 a.C. Con lo cual Herodes el Grande pudo haber muerto a finales de marzo o principios de abril de dicho año. Por tanto podemos establecer una primera cota en las fechas: la Natividad debió acontecer antes del 4 a.C.

Ahora bien, si volvemos al Evangelio de Mateo tenemos que:

"Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos." (Mateo, 2. 16).

Si atendemos a ésto, Jesús tendría como mucho dos años al dictar Herodes la matanza de los santos inocentes. Por lo que, basándonos en el Evangelio de Mateo, podríamos hablar de una fecha para la Natividad entre el 7 a.C. y el 5 a.C.

2.- Realización de un censo. Se sabe que Augusto César mandó a realizar censos con carácter tributario en tres ocasiones durante sus cuarenta años de gobierno. Los censos fueron realizados en los años 28 a.C., en el 8 a.C. y en el 14 d.C.

3.- Cirinio era gobernador de Siria. Hoy día conocemos que Cirinio o Quirinius fue gobernador de Siria no antes del 6 d.C. Aunque anteriormente desempeñó cargos gubernamentales desde los años 6 y 5 a. C. ¿Serían estos cargos a los que se referiría Lucas? Así pues el margen de fechas que obtenemos del Evangelio de Lucas es más amplio: del 8 a.C. al 14 d.C.

Dionisio el Exiguo
fue un monje y astrónomo que vivió en el siglo VI d.C. y que después de declinar el imperio romano pensó sustituir el calendario romano (basado por entonces en los años transcurridos desde la fundación de Roma) por otro cristiano que tomara como origen el nacimiento de Jesús. Así, el inicio de contar los años, o lo que conocemos por Era Cristiana, fue propuesto por éste astrónomo al Obispo Petronio allá por el año 531 d.C. en un intento de realzar la figura de Jesucristo en perjuicio de la de Diocleciano, emperador romano que persiguió constantemente a los cristianos.

El método que usó Dionisio se basó en confeccionar una tabla en la que aparecerían los emperadores romanos desde adelante hacia atrás, contando los años que habían gobernado cada uno de ellos. El método funciona pero Dionisio se equivocó. En primer lugar marcó el año del nacimiento de Jesucristo como el año 1, y por tanto no se tuvo en cuenta al número cero y no contó tampoco que Augusto César gobernó con su verdadero nombre, Octavio, durante cuatro años. Así pues se deduce una diferencia de cinco años. Por lo cual, según el sistema de Dionisio, la fecha de la Natividad sería el 5 a.C.

Algunos investigadores creen posible la determinación del 5 a.C. como el año en que nació Jesús.

Lo dejamos, de momento aquí. Más cuestiones las dejo para otra entrada, como en qué época del año nació Jesús, o quiénes eran los Reyes Magos, o qué era la Estrella de Belén,...

viernes, 30 de noviembre de 2007

El árbol de Navidad


Se nos acerca la Navidad. Se nos acerca la época en la que muchos desempolvamos adornos, figuritas,... y el árbol de Navidad.

El árbol es un adorno que ha arraigado en España bien entrado el siglo XX. Pero, ¿sabemos qué origen tiene? Ciertamente hay mucho desconcierto acerca de esta adorno navideño.

Cuando los primeros cristianos llegaron al norte de Europa, descubrieron que sus habitantes celebraban el nacimiento de su dios del sol y la fertilidad, adornando un árbol perenne, en la fecha próxima a la Navidad cristiana. Este árbol simbolizaba al árbol del Universo, en cuya copa se hallaba el Cielo: Asgard (la morada de los dioses) y el Valhalla; y en las raíces más profundas estaban los infiernos. Posteriormente con la evangelización de esos pueblos, los cristianos tomaron la idea del árbol cambiándole totalmente el significado.

Se dice que san Bonifacio, evangelizador de Alemania, tomó un hacha y cortó un árbol que representaba al árbol del Universo, y en su lugar plantó un pino que por ser perenne, símbolizó el amor de Dios, adornándolo con manzanas y velas; las manzanas simbolizaban el pecado original y las tentaciones, mientras que las velas representaban la luz de Jesucristo como luz del mundo. Conforme pasó el tiempo, las manzanas y las luces, se transformaron en esferas y otros adornos.

En cuanto al significado cristiano, el árbol mismo recuerda al árbol del Paraíso de cuyos frutos comieron Adán y Eva, y de donde vino el pecado original; y por lo tanto recuerda que Jesucristo vino a ser Mesías prometido para la reconciliación. La forma triangular del árbol, representa a la Santísima Trinidad. Los adornos simbolizan los dones de Dios a los hombres, mientras que la estrella representa a la de Belén. Ya que el árbol debe ser perenne, representa a la vida eterna...

Como vemos, es un error pensar que volvemos a copiar costumbres americanas. Más bien es una copia de costumbres noreuropeas, pero con gran arraigo y significado cristiano desde hace ya muchos siglos.

sábado, 10 de noviembre de 2007

San Malaquías y "su" profecía.

Recién elegido Benedicto XVI como Papa, faltó tiempo para que las alarmas saltaran, porque parecía que definitivamente la profecía de San Malaquías se cumplía y, por tanto, el fin de los Papas, y por ende, del Mundo, se estaba acercando a pasos agigantados.

Según los intérpretes de la "profecía" después de Juan Pablo II quedan dos papas nada más, y esto acompañado a que parece que el fin del mundo estaba situado en los años cercanos al 2.000, pues claro, acojone generalizado.

Dicen que protefizó el papado de Juan XXIII, al que llamó el Papa Navegante. Y lo dan por bueno porque procedía de Venecia.

Lugo dicen que profetizó el papado de Juan Pablo I, al que llamó el Papa Bueno. Dijo que duraría poco, aunque no dijo cuánto.

Teóricamente después del Papa Bueno vendría el Papa del Trabajo del Sol. Todos se han apresurado a ver claro en este mote a Juan Pablo II. Claro, de todos es sabido que Polonia es un país soleado, vamos, que es destino turístico en verano para ir a la playa ir hacer surf.

Luego viene el Papa de la Gloria del Olivo. Aquí ya no veo modo alguno de enlazar con Benedicto XVI, salvo que los benedictinos tienen el olivo como algo propio. Ah claro, que el hecho de que adopte el nombre de Benedicto va a querer decir que sea benedictino. Que digo yo que si quería dar pistas tan claras, por qué no profetizó directamente los nombres y los años.

Bueno, y después viene el último Papa "Petrus Romanus". Esta sí que es fácil adoptar a cualquier necesidad.

Dicho esto, desenmascaremos el engaño.

Se ha debatido mucho si San Malaquías es el verdadero autor de lo que llaman Profecías de San Malaquías. En contra se argumenta que el manuscrito original no se ha encontrado y la primera publicación no surge hasta el siglo XVI con el libro "Lignum Vitae" del historiador benedictino Arnold Wion. Si San Malaquías es el autor, las profecías estuvieron desaparecidas por 400 años.

También es extraño el silencio sobre estas profecías por parte de San Bernardo amigo de San Malaquías quién escribió su biografía y nos relata sobre sus otros escritos, pero ni rastro de las pretendidas profecías.

Muchas hipótesis han querido explicar las profecías y su origen. En el siglo XVII, el Padre Menestrier, jesuita, presentó la hipótesis de que las profecías son un plagio para influenciar las elecciones de Gregorio XIV en el cónclave del 1590. El lema que le corresponde a este Papa en la profecía es "antiquitate urbis", que hace alusión a su ciudad natal y sede episcopal, Orvieto (Latín: Urbs vetus). Pero esta profecía de San Malaquías no era la única de esta clase: existieron tres más, menos famosas. La primera, en la que no consta el nombre del autor, es una recopilación manuscrita que se conserva en la Biblioteca del Arsenal de París. Empieza por el papa Pío II(1458-1464) y fija la fecha del fin del mundo en la época del séptimo sucesor de Sixto V, es decir, en la de Gregorio XV, que murió en 1623. El segundo libro, llamado "de Escaligero", contiene dos vaticinios bastante oscuros que datan del siglo XIII, y cita como último papa a Urbano VI, que reinó de 1378 a 1389. La última profecía, por fin, es atribuida a un tal Joannini, y fue impresa en Venecia en 1600; su contenido es tan fantástico como el de las dos anteriores.

Los 74 primeros párrafos (74 primeros papas), hasta Urbano VII (1590) iban seguidos de un breve comentario explicativo firmado por un erudito dominico español, Alphonsus Ciacconius, especialista en historia del papado. Algunos críticos, posteriormente, apuntaron que era él el verdadero autor de todo el texto, y que habría abusado de la buena fe y de la credulidad de Arnold de Wyon. ¿Qué motivos le habrían empujado a ello? Influir en los cardenales reunidos en cónclave tras la muerte de Urbano VII para que eligieran al obispo de Orvieto, amigo de Cíacconius, el cardenal Simoncelli. Efectivamente, al sucesor de Urbano VII le atribuía como divisa De antiqaitate urbis (de la ciudad antigua), es decir, de Orvieto (topónimo que deriva de Urbs vetus, ciudad antigua). Es posible, pero no seguro. A fin de cuentas, Simoncelli no resultó elegido, y en estas condiciones debemos preguntarnos qué razones habrían tenido estos eruditos para publicar cinco años después una profecía de circunstancias, y que por lo demás había fracasado.

Claro, ¿no?