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sábado, 10 de noviembre de 2007

San Malaquías y "su" profecía.

Recién elegido Benedicto XVI como Papa, faltó tiempo para que las alarmas saltaran, porque parecía que definitivamente la profecía de San Malaquías se cumplía y, por tanto, el fin de los Papas, y por ende, del Mundo, se estaba acercando a pasos agigantados.

Según los intérpretes de la "profecía" después de Juan Pablo II quedan dos papas nada más, y esto acompañado a que parece que el fin del mundo estaba situado en los años cercanos al 2.000, pues claro, acojone generalizado.

Dicen que protefizó el papado de Juan XXIII, al que llamó el Papa Navegante. Y lo dan por bueno porque procedía de Venecia.

Lugo dicen que profetizó el papado de Juan Pablo I, al que llamó el Papa Bueno. Dijo que duraría poco, aunque no dijo cuánto.

Teóricamente después del Papa Bueno vendría el Papa del Trabajo del Sol. Todos se han apresurado a ver claro en este mote a Juan Pablo II. Claro, de todos es sabido que Polonia es un país soleado, vamos, que es destino turístico en verano para ir a la playa ir hacer surf.

Luego viene el Papa de la Gloria del Olivo. Aquí ya no veo modo alguno de enlazar con Benedicto XVI, salvo que los benedictinos tienen el olivo como algo propio. Ah claro, que el hecho de que adopte el nombre de Benedicto va a querer decir que sea benedictino. Que digo yo que si quería dar pistas tan claras, por qué no profetizó directamente los nombres y los años.

Bueno, y después viene el último Papa "Petrus Romanus". Esta sí que es fácil adoptar a cualquier necesidad.

Dicho esto, desenmascaremos el engaño.

Se ha debatido mucho si San Malaquías es el verdadero autor de lo que llaman Profecías de San Malaquías. En contra se argumenta que el manuscrito original no se ha encontrado y la primera publicación no surge hasta el siglo XVI con el libro "Lignum Vitae" del historiador benedictino Arnold Wion. Si San Malaquías es el autor, las profecías estuvieron desaparecidas por 400 años.

También es extraño el silencio sobre estas profecías por parte de San Bernardo amigo de San Malaquías quién escribió su biografía y nos relata sobre sus otros escritos, pero ni rastro de las pretendidas profecías.

Muchas hipótesis han querido explicar las profecías y su origen. En el siglo XVII, el Padre Menestrier, jesuita, presentó la hipótesis de que las profecías son un plagio para influenciar las elecciones de Gregorio XIV en el cónclave del 1590. El lema que le corresponde a este Papa en la profecía es "antiquitate urbis", que hace alusión a su ciudad natal y sede episcopal, Orvieto (Latín: Urbs vetus). Pero esta profecía de San Malaquías no era la única de esta clase: existieron tres más, menos famosas. La primera, en la que no consta el nombre del autor, es una recopilación manuscrita que se conserva en la Biblioteca del Arsenal de París. Empieza por el papa Pío II(1458-1464) y fija la fecha del fin del mundo en la época del séptimo sucesor de Sixto V, es decir, en la de Gregorio XV, que murió en 1623. El segundo libro, llamado "de Escaligero", contiene dos vaticinios bastante oscuros que datan del siglo XIII, y cita como último papa a Urbano VI, que reinó de 1378 a 1389. La última profecía, por fin, es atribuida a un tal Joannini, y fue impresa en Venecia en 1600; su contenido es tan fantástico como el de las dos anteriores.

Los 74 primeros párrafos (74 primeros papas), hasta Urbano VII (1590) iban seguidos de un breve comentario explicativo firmado por un erudito dominico español, Alphonsus Ciacconius, especialista en historia del papado. Algunos críticos, posteriormente, apuntaron que era él el verdadero autor de todo el texto, y que habría abusado de la buena fe y de la credulidad de Arnold de Wyon. ¿Qué motivos le habrían empujado a ello? Influir en los cardenales reunidos en cónclave tras la muerte de Urbano VII para que eligieran al obispo de Orvieto, amigo de Cíacconius, el cardenal Simoncelli. Efectivamente, al sucesor de Urbano VII le atribuía como divisa De antiqaitate urbis (de la ciudad antigua), es decir, de Orvieto (topónimo que deriva de Urbs vetus, ciudad antigua). Es posible, pero no seguro. A fin de cuentas, Simoncelli no resultó elegido, y en estas condiciones debemos preguntarnos qué razones habrían tenido estos eruditos para publicar cinco años después una profecía de circunstancias, y que por lo demás había fracasado.

Claro, ¿no?

4 comentarios:

JOAQUIN SABINA - Bitácora personal dijo...

no soy puro spam... y son los secretos del vaticano, hombre.

sempietnos dijo...

Un post muy interesante,y francamente,desconocía lo referente a San Malaquias.
Un saludo.

Embajador en el Infierno dijo...

Muy bien la entrada, muy clara. No es que yo sea un forofo de San Malaquias pero me permito hacer un par de comentarios:

- El papa Juan Pablo I sería "De medietate Lunae". Hay toda clase de interpretaciones, desde que "Albino Luciani" (su nombre) significa "luz blanca" como la luna, hasta que hechos significativos de su vida tuvieron lugar en cuarto menguante, o a que su papado fue muy corto .

- El Papa Juan Pablo II sería "De labore solis" y según los más podría referirse al hecho de que viajó incansablemente por el mundo entero, o dando la vuelta al mundo como el sol.

- El Papa Benedicto XVI escogió su nombre con referencia clara y precisa a San Benito. "De gloriae olivae" se refiere a un símbolo de una de las ramas benedictinas.

Lucas dijo...

La Gloria del Olivo y la Destrucción Repentina
La “gloria del olivo” está en su propio aceite de oliva, usado desde la antigüedad para ungir reyes y sanar heridas, pero también para pudrir yugos, imperios, autoridades (Isaías 10:27); este aceite es también símbolo de la unción del Espíritu Santo, sobreunción profetizada para la última generación cristiana gentil (no judía), el apóstol Pablo llama esta fase histórica, plenitud de los gentiles (Romanos 11:25 y Habacuc 2:14); y Daniel le denomina el último reino, que no tendrá fin, (Dn 2: 44-45, Ap 17:10).
Dios Padre, amó tanto al mundo que entregó su único hijo por este; y Cristo dijo al respecto, que su reino no era de este mundo, pero también aclaró que él no vino a juzgar al mundo y que tampoco rogaría por el mundo; entonces a quien le toca llevar a cabo estas funciones y responsabilidades, de reinar, juzgar y rogar por el mundo: ¿No es a su iglesia? Recuerde que aun en el milagro de los panes y los peces, Jesús, les menciona a sus apóstoles, que eran ellos los que tenían la responsabilidad de darles de comer a las multitudes.
Porque si la iglesia finalmente no establece el reino de Dios y su justicia en toda la tierra, entonces el cristianismo vendría a ser la estafa más prolongada y monumental en toda la historia universal del hombre. Repárese entonces, que muy pronto se reeditará la era apostólica y los pueblos tendrán y entenderán la necesidad de que una iglesia renovada, unida, llena de verdades y soluciones sociales, finalmente dirija este mundo.
Esta iglesia reinante establecerá en el mundo la paz y la seguridad, por la misma unción espiritual que contendrá, y cuando sea quitada de la tierra vendrá la destrucción repentina (1ª Ts 5:3); su reino no tendrá fin, porque esta iglesia reinante será arrebatada por Dios, para regresar siete años después con el Rey de Reyes y Señor de Señores, para restablecer este reino en la tierra por mil años más. Después del arrebatamiento, aquí en la tierra se culminará la dispensación gentil de la gracia y se reiniciará el trato con los judíos, a través de los 144.000, pero esto último ya será en la gran tribulación de siete años, que es la misma destrucción repentina.
El Vaticano o la ciudad en medio de las siete colinas sigue representando al imperio romano, El apóstol Juan detalla su final en la historia, este debe ser antes del establecimiento de la justicia; porque ella es la principal responsable de la inequidad y engaño actual (apocalipsis capítulos 17 y 18). Le invito a leer los textos y capítulos bíblicos sugeridos, y “La Subestima de la Biblia, del Calendario Maya y de sus Ciclos Históricos” en:
http://www.lucasblancoacosta.com/maya-biblia.php