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jueves, 25 de marzo de 2010

Tanta casualidad no puede ser casual.

De pronto, casi sin darnos cuenta, se ha sucedido un buen número de noticias relacionadas con posibles malos tratos, o casos de pederastia, en los que los causantes eran sacerdotes. Por cierto, ninguno reciente, todos de hace muchos años. Sin rubor mezclan malos tratos (en referencia a golpes, castigos, reglazos en los dedos, … cosas que sucedían en cualquier colegio, de curas o no) y pederastia. Sin rubor hablan en la televisión de posibles malos tratos en el seno del coro de Niños Cantores de Viena (nada que ver con este coro tiene la Iglesia), mezclando la noticia con imágenes de catedrales, y entre las noticias de posibles casos de pederastia con sacerdotes implicados.

Incluso The New York Times ha anunciado que el Papa, siendo Cardenal Ratzinger, fue encubridor de un supuesto pederasta de Wisconsin. Por supuesto, sin aportar pruebas ni nada que lo demuestre. Sólo que no les consta que contestase algunas cartas del Obispo de Milwakee. Lógicamente, la prensa anticatólica española se ha dado prisa por recoger esta noticia y tergiversarla, como he podido leer esta tarde.

Yo, personalmente, no dudo que algo hay que mueve hilos para atacar a la Iglesia. Y en este caso hablo en el plano meramente terrenal. No tengo ni idea de quién o qué, pero es del todo asombroso que de pronto aparezcan en prensa, día sí, día también, noticias sobre estos casos, pero siempre casos que sucedieron hace muchísimos años. Me llama poderosamente la atención que en su momento nadie denunciase nada, que es cuando el delito está prescrito, la mayoría de las veces, cuando se lanza a la prensa el caramelito, y la noticia corre como la pólvora por todo el mundo. Nadie investiga, claro, por ser delitos prescritos, pero ya se sabe: calumnia, que algo queda.

¿Hay curas pederastas? Claro que los hay, igual que hay médicos, abogados, fontaneros, desempleados. Pero me pregunto por qué nunca aparece en prensa el caso de un pederasta, que no sea cura, que cometía abusos hace lo menos 20 años.

Luego se apresuran de tachar a la jerarquía eclesiástica poco menos que de encubridora de abominables crímenes. Pero, curioso, jamás se ha enjuiciado a Obispo alguno como posible culpable de un delito semejante, en calidad de encubridor, cooperador necesario, o como el derecho de cada país catalogue a esta figura jurídica.

El Papa ha hablado clarísimo al respecto, incluso por escrito. Pero da igual. Esos hilos se mueven con independencia de lo que haga o diga el Papa. Están atacando con virulencia, pero el fracaso está garantizado. Olvidan las palabras de Cristo sobre la Iglesia, y sospecho que las conocen bien. Muy bien. Es más, incluso apuesto a que creen que es verdad, pero el odio a la Iglesia les ciega la certeza del fracaso en su lucha contra la ésta. ¿Lo malo? Que de camino se llevan por delante a muchos que se dejan arrastrar por la corriente.

2 comentarios:

Miguel Fabra Pérez dijo...

Pienso igual que tu. Demasiada casualidad, todo a la vez, temas prescritos... cosas muy raras.

Pero me parece normal que salgan casos de curas y no de cualquier persona de a pie. Los delitos en un sacerdote estaremos de acuerdo en que son mucho más graves (si la ley va conforme a la Ley Natural).

un saludo!

Gonover dijo...

Sí son más graves, pero lo son desde el punto de vista de un creyente. Precisamente cualidad que escasea entre quienes promueven la noticia. PAra el no creyente, un sacerdote es un hombre más. Sin más relevancia que otro cualquiera.