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jueves, 9 de abril de 2009

Jueves Santo y Madrugá.

Sigo en Sevilla. Finalmente, compromisos me atan aquí y no podré ir a San Fernando. No pasa nada.

Hoy es mi día en la Semana Santa de San Fernando. Hoy sale mi hermandad, El Silencio, de la Iglesia de San Francisco. Desde que tengo problemas de espalda por un golpecito en coche (aún me pregunto si aquella joven habrá ya aprendido lo que quiere decir una señal de Ceda el Paso) no he vuelto a salir de penitente (ya, ya, en San Fernando no existen nazarenos, todos son penitentes), pero es algo que no descarto hacer en años venideros. No sólo no lo descarto, sino que realmente quiero volver a vestirme la túnica de mi hermandad y procesionar por las calles de San Fernando acompañando a los Titulares.

En Sevilla, entre Jueves Santo y Madrugá procesionan un total de 13 hermandades (6 de ellas en la Madrugá). Es difícil verlas todas, fundamentalmente por la grandísima afluencia de público. Mis objetivos de este año no son muy ambiciosos. Desde luego, mi prioridad es ver, y bien, El Valle, donde salen mis sobrinos (dos de nazarenos, dos de monaguillos). Son tres pasos, y un buen lugar para verlos es en Hernando Colón, tras su paso por la Catedral, donde ya queda poca gente en la calle que se toma un descanso para la Madrugá. Otra opción es la salida, que nunca la he visto. Aunque un lugar mágico es la calle Cuna, unos momentos antes de su Recogida. Aunque tal vez para entonces, falte el más pequeño de mis sobrinos, que no creo que el pobre aguante todo el recorrido.

Otro objetivo es Monte-Sión, con su Virgen, Nuestra Señora del Rosario, en cuyo paso cuelgan rosarios de cada uno de los varales, lo que le hace especial. Incluso el sonido de los varales al andar de los costaleros es distinto, es especial. Por su horario se hace difícil encontrar un hueco apropiado para verla, pero si se puede, su paso por El Salvador, a eso de las 10 de la noche, es precioso, digno de ver y de recordar. Luego está, aún por la tarde Pasión. La impresionante talla de Juan Martínez Montañés cierra la tarde para dar paso a la Madrugá. Es una hermandad seria, sin música, y este año vuelve a salir de su Iglesia del Salvador, lo que hace que su salida y recogida sean este año especiales. Difíciles de ver por la cantidad de gente que se agolpará en la Plaza de El Salvador, pero una alternativa puede ser buscarla por Alemanes, a eso de las 23 horas.

Ya en la Madrugá, tengo pocos objetivos, porque iré con más gente y habrá que amoldarse. Lejos de lo tradicional de no querer perderse La Macarena y la Trianera, a mí particularmente me apetece más ver Los Gitanos, que hace años que no veo. El resto, bueno, pues a ver lo que soy capaz de aguantar, pero también me hace especial ilusión ver El Calvario, y El Silencio en otro sitio que no sea su salida o entrada, que sólo se puede ver desde muy lejos. El Silencio es de las más difíciles de ver, ya que sale muy cerca de la Carrera Oficial y entra en ella muy pronto, al igual que sale y en poco tiempo vuelve a su templo. Hay pocos sitios donde verla.

Y verlas venir, esa será la consigna de la Madrugá este año. Ah claro, y ropa cómoda, se acabó la "elegancia" para la Madrugá, en donde es poco recomendable seguir con chaqueta y corbata o zapatos que aprieten un poco. A todo esto, y para no olvidarnos del sentido religioso de esta fiesta, pretendo acudir a los Oficios de hoy y mañana, pues no debemos olvidar que la Semana Santa no es sólo la expresión popular de las cofradías.


Las imágenes que he colgado, por orden, son: Silencio (San Fernando), El Valle, Rosario (de Montesión) y Los Gitanos (Ntro. Padre de la Salud).