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domingo, 15 de marzo de 2009

Cádiz no está preparada.

Y no sé si es porque no quieren o no pueden, o ambas cosas a la vez. Vaya por delante que como cañailla, Cádiz, la ciudad vecina, es para mí algo muy grande. Pero lo cortés no quita lo valiente.

Hace pocas semanas, el domingo justo después de la final del Concurso de Agrupaciones del Falla, tuve que ir a una clínica del centro de Cádiz a ver a un familiar enfermo. Salí a medio día, con idea de llegar a la hora de comer. Por la tarde había cabalgata, e imaginé que entrar en Cádiz iba a ser difícil unas horas después.

Llegué a Puertas de Tierra a eso de las 14:30, y aparqué a eso de las 15:40. No, que va, no es que me liase a dar vueltas de visita turística, es que no había donde dejar el coche. Conozco bien el centro de Cádiz, y di todas las vueltas que se pueden dar. Párkings llenos, aparcamientos a rebosar, nada. Tan nada. Ni un solo policía local para explicar al visitante donde dejar el coche (no sé si estarían todos de baja, por aquello de que en Cádiz se disparan las bajas cuando llega el Carnaval).

No están preparados. Durante el discurrir de la Avenida, mucho cartelito con todas las obras que el Ayuntamiento está haciendo, pero ni una sola indicación al visitante sobre dónde dejar el coche, o indicaciones de itinerarios recomendados. Igual en el Diario sí explicaban algo, pero hay que recordar al gaditano que el Diario, más allá del río Arillo, pierde adeptos. Los que venimos de fuera no lo leemos.

En Sevilla, cuando llega la feria, es imposible no saber dónde dejar el coche. Toda la ciudad llena de indicaciones, incluso te pintan de colores los itinerarios a seguir para dejar el coche, y que luego un autobús te acerca a la feria.

En Cádiz parece que siguen ignorando el potencial de sus fiestas, parece que siguen queriendo guisárselo y comérselo ellos solos. Así les va, así les irá. El potencial que se pierde va en detrimento del empleo, de la economía de la capital.

Al final, por cierto, dejé el coche en una parada de autobús. Me temí lo peor, igual me volvía a Sevilla con una multa que me haría recordar el Carnaval de este año con cierta amargura. Pero no, debía ser que la mayoría del personal de la Policía Local estaba de baja.

1 comentario:

Paco Rodríguez dijo...

Cierto que la ciudad no ofrece alternativas al problema de trafico/aparcamiento. No prodigan los transportes públicos, los trenes se saturan y los buses para coger uno te tienes que ir a la primera parada pues a partir de ahí van todos llenos, y no digo lo que tardan en llegar al centro.

Yo llegué sobre las doce, deje a la familia y aparque por el cementerio, pues iba a ver la bodricabalgata, que eso es otro tema. Pero ya se veía qu no había parcamientos sobre esa hora.

Este ño no ha tocado lo de la bja de los polis, es que como en todos los lados es mas importante las escoltas que los problemas de tráfico.

Un saludo