Google
 

domingo, 19 de julio de 2009

Hoy llega Viktor.

Hace unos 15 meses vi un folleto sobre el programa de acogida a niños bielorrusos. Era un folleto de la Hermandad de la Cena de Sevilla. En su país crecen con los problemas, graves, que arrastra la zona desde el desastre de Chernobyl. El programa consiste en acoger a niños de entre 7 y 16 años en España durante el verano, por unos 40 días. Gracias a esta visita a nuestro país, los niños aumentan su esperanza de vida en 1,5 años más. Si vienen 10 años, habrán aumentado su esperanza de vida en 15 años.

Lo hablé con mi mujer y no lo dudamos. Nos apuntamos a ser padres de acogida. El verano pasado nos dijeron que ya estaban todos los niños asignados, pero que nos tendrían en cuenta para este verano. Durante el verano pasado, nos confirmaron que para este año de 2.009 vendría a nuestra casa Viktor. Viktor tiene 7 años, y es la primera vez que viene a España.

A lo largo del año hemos sido partícipes de los numerosos problemas que han surgido para la venida de los niños de este año. Los criterios e imposiciones del gobierno bielorruso han hecho tambalearse al programa de acogida, hasta el punto de estar al borde del fracaso este año, y de que no viniera ningún niño a España.

Finalmente ya están aquí. Han empezado a venir durante este mes de julio, y Viktor llega hoy. Más de 24 horas de viaje lo traen a Sevilla. Nuestra casa es ya su casa. Nuestro tiempo, su tiempo. Si Dios quiere, es el primero de muchos años con nosotros.

Bienvenido Viktor.

1 comentario:

Viajero del Tiempo dijo...

Os deseo suerte a vosotros y a Viktor.
Dios quiera que vaya todo palante... especialmente para el chico, de solo 7 años, ¡solo 7 años!,... toda una vida por delante y un futuro tan ¿incierto?
Desconozco los datos exactos (científicos y fiables) de niveles de radiación en Bielorusia... Pero si este chico está expuesto a ellos, es un problema para él. Espero que, como dices, sea el primero de una larga serie de años y que su vida se desarrolle con absoluta normalidad biológica y, cómo no, afectivo-emocional.
Un abrazo a los dos y a Viktor.