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lunes, 8 de septiembre de 2008

Con P de Panfleto.

Este verano, por cosas de la vida, cayeron en mis manos algunos ejemplares del periódico Público (con P de panfleto). Y no del mismo día, no, sino de días diversos.

Como andaba de vacaciones, y por tanto con tiempo libre de sobra, me dispuse en las diversas ocasiones a leer ese periódico, con tal mala prensa (con P, también de panfleto).

De entrada lo veía delgadito, más bien flacucho, pero se entiende, quizás, que al ser un rotativo joven, tenía a la mayor parte del personal de vacaciones y realizaban una tirada algo más recortada.

A medida que pasaba páginas (con P de panfleto) mi sorpresa se tornaba en indignación. Deben haber contratado a maestros de la tergiversación, expertos en demagogia y líderes en la injuria escrita.

Como muestra un botón. En uno de los editoriales, que debí haber guardado por lo sectario e ignominioso, una de las presuntas (con P de panfleto) estrellas del diario, titulaba algo relacionado con la Derecha y la Iglesia (nada bueno para éstas, claro). Leí ávidamente el editorial esperando encontrar algún justificante del referido título. Al parecer el presunto periodista (con P de panfleto) narraba un episodio con un taxista de Madrid. Como buen taxista, tenía la radio puesta. Tocaba noticias. En las noticias hablaban de un inmigrante que había delinquido. El taxista, en un alarde de imprudencia y mostrando más bien poca sesera, se lió a lanzar improperios contra los inmigrantes, que si él haría esto, que si él haría lo otro. No consigo recordar frases exactas, pero desde luego eran bastante nefastas. Acabé de leer el presunto artículo y no aparecía por ningún lado que el taxista se hubiese identificado con la derecha política, ni mucho menos manifestó su condición de creyente (de cualquier religión).

Pero esto no fue impedimento para que el editorialista se le fuese la mano y dejase el mensaje ahí bien claro, catalogando a la derecha y al creyente de racistas, xenófobos y cosas peores.

El problema es que hay gente que lo va a dar por dogma de fe, que así lo cree y el artículo de Público (con P de panfleto) viene a refrendar sus tesis.