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jueves, 3 de diciembre de 2009

A vueltas con el crucifijo.

Yo no termino de encontrar razones. Ya se ha desatado la guerra al crucifijo. Se ha aprobado en el Congreso una moción para que se retire el crucifijo de las escuelas. Ahora queda la guerra interna entre los votantes a favor de la moción de si se refería a las escuelas públicas o a las privadas también. Que me avisen cuando se pongan de acuerdo, que igual entonces paro de reír.

Nada van a conseguir, en relación con la fortaleza de la fe, con hacer desaparecer la cruz del colegio. Nadie va a ser menos creyente por eso. Así que la misión está condenada al fracaso. Porque no tengo ninguna duda de que esto no es sino una maniobra más de la izquierda de España en la persecución que ha iniciado resueltamente contra la Iglesia. Los mismos partidos ya hicieron estas cosas, y otras mucho peores, a mediados de los años 30. Y aquí seguimos los creyentes. O sea, que no sé a cuento de qué viene sorprenderse.

Pero dicho esto, lo que a mí sí que me sorprende es la incoherencia de esta gente. Por un lado dicen que deben retirarse los crucifijos porque si están, se conculca el derecho a la igualdad religiosa. Yo, por más que lo pienso, no llego a entender cómo puede un crucifijo vulnerar un derecho fundamental. No alcanzo a comprender por qué molesta. A mí, que soy católico, no me molestaría que en un aula hubiese una media luna, porque los padres de los niños musulmanes que allí estudian así lo desean.

Pero también dicen que es para que España sea de verdad un país laico. ¿Cuántas veces habrá que decirles que la Constitución está para leerla? España no es un país laico, es un país aconfesional. La diferencia es muy grande. Si quieren, que reformen la Constitución. Bueno, ya que estamos, que la deroguen, que ciertamente no se aplica ni a la de tres.

Pero lo que más sorpresa me causa es que la gente que pide estas cosas es aquélla que orgullosa canta en sus mítines “la Internacional”, acordes bajo cuya música se ha desarrollado la ideología que más seres humanos ha matado en la historia del Mundo. La ideología que más ha pisoteado, y pisotea, las libertades humanas. Son aquéllos que levantan el puño, igual que otros que levantaban el puño y masacraban a sus semejantes. Si en lugar de levantar el puño, alzasen el brazo, todos nos escandalizaríamos.

Me irrita que quienes pidan estas cosas, cosas referidas a símbolos, lo hagan en supuestas aras del cumplimiento de la Constitución, cuando son quienes más la desprecian cuando enarbolan banderas independentistas (ilegales), o banderas republicanas (inconstitucionales), o banderas de la URSS (el régimen más totalitario y asesino que haya existido); o cuando cantan un himno que no es el que la Constitución dice que es el de nuestro país.

La izquierda quiere acabar con la Iglesia, pero como siempre, vuelve a despreciar a la Historia, que enseña claramente que si se persigue a la Iglesia, sólo se consigue una cosa: fortalecerla.

2 comentarios:

MiguelF dijo...

Es cierto, pero es que les encanta. Su "religión" les prohibe respetar a los demás y les obliga a perseguirlos.

Adivagar dijo...

Y no se contentarán con eso. Ese es solo un paso. Ya hay muchos que quieren prohibir el acceso a las escuelas a todo el que lleve un crucifijo colgado del cuello y también prohibir las procesiones de Semana Santa.

Es lo que tiene la izquierda, que por definición es totalitaria, intolerante e intervencionista. Es lo más parecido al Gran Hermano de Orwell.

El intervencionismo es evidente, ¡si hasta nos quieren prohibir poner la calefacción a más temperatura de la que marca una ley! Nos pretenden inculcar una ideología estatal en la propia escuela (EpC). Y mil leyes más que pretenden decirnos cómo debemos pensar y vivir en nuestro ámbito privado. ¡¡Y aun está por llegar la Ley de Libertad Religiosa!! Esa sí que me da miedo.

Lo dicho, intervencionistas, intolerantes y totalitarios.