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viernes, 18 de abril de 2008

El chándal.

Dice el diccionario de la RAE que el chándal es una “Ropa deportiva que consta de un pantalón y una chaqueta o jersey amplios.”

Y yo quiero defender hasta las últimas consecuencias esa acepción, ya que no hay otra. Lo más importante es que se trata de “ropa deportiva”.

Es decir: para hacer deporte.

Y para ello he creado la plataforma CUICHA (Plataforma Contra el Uso Indiscriminado del Chándal).

Y esto es cosa muy seria, y si no, salid a la calle cualquier domingo por la mañana. Entonces entenderéis mi indignación.

Lo cierto es que cada vez veo menos gente haciendo deporte y más chándales en la calle. ¿Cómo se puede admitir semejante contradicción? Sencillo, la gente desprecia el diccionario y, creedme, está utilizando esta prenda para otros usos, tales como bajar a comprar el periódico y el pan, o, lo que es peor, para pasar así el domingo entero. Por no hablar del chándal blanco blanquísimo que sirve de uniforme para cierta tribu urbana, y digo tribu en su estricto significado, para no dañar al diccionario.

Y ahora entramos a encontrar los distintos tipos de chándales: el tradicional de pantalón y chaqueta con cremallera, loable él; o el más informal de pantalón y sudadera. Pero nos invade cada vez con más intensidad, y me llena de preocupación, el chándal de diseño, o lo que es peor, el chándal de una serie cualquiera de dibujos animados. ¿Cómo pueden algunas madres albergar tantísima crueldad al comprarles a sus niños chándales de, por ejemplo, Bola de Dragón, Sin Chan o La Abeja Maya? Y no sólo los compran, sino que además … ¡visten así a sus hijos! ¿Imagináis a Fermín Cacho entrenando con un chándal azul con la cara de Dartacán en la parte superior de tan insigne prenda?

Y lo peor: las parejitas de novios que compran chándales a juego, y encima, coinciden en ponérselos a la vez para pasar el día (sábados o, preferentemente, domingos). Este debiera estar penado por nuestro Código Penal.

Quiero propugnar el uso debido del chándal, quiero perseguir el uso indiscriminado del mismo. No a bajar a por el pan en chándal. No al paseo vespertino en chándal. No al chándal dominguero. No a los chándales de dibujos animados. Respetemos al diccionario y, sobre todo, respetemos a esta importante prenda. Hagamos deporte, y si no, en vaqueros se está comodísimo.

miércoles, 16 de abril de 2008

Zaragoza.

Visitar una ciudad semanas antes de un evento de la magnitud de la Expo 2008 de Zaragoza, tiene consecuencias previsibles.

Este fin de semana conocí Zaragoza, eso sí, en ansioso estado de obras y lavado de cara, como preludio a lo que se avecina en poco tiempo.

Ello me impidió contemplar la Basílica del Pilar en todo su esplendor, en cuanto a fachada se refiere, pero al menos conocí una de las ciudades que tengo en la lista de “pendientes de visitar”, junto a otras como Toledo, que es el próximo objetivo. Encontré la Basílica llena de andamios en un proceso de limpiado y saneamiento de la misma, que ya se empezaba a vislumbrar en cuanto a resultados se refiere.

Pero sí fue suficiente para conocer una ciudad ordenada, limpia, con muchas opciones turísticas. Sí es cierto que tal vez no posea la grandeza monumental de Sevilla, Cáceres o Granada; pero no es menos cierto que posee un encanto especial que no muchas ciudades pueden presumir de él.

Los “peros”, que los hubo, y en dónde no, me los guardo. No me gusta resaltar lo negativo, máxime cuando lo positivo lo supera con diferencia.

Recomiendo la visita a Zaragoza a todo aquel que no la conozca, y si es posible, antes o después de la Expo, para conocerla sin el agobio del turismo masificado. Por supuesto que la visita a la Expo debe ser interesante también, pero eso ya es otra cuestión. Yo personalmente no tengo en mis planes visitarla, sin ningún motivo, sencillamente porque hay otros planes.

miércoles, 9 de abril de 2008

Las corridas de toros.

No me gustan los toros. Entiéndase la frase referida no al animal en sí, qué culpa tiene, sino al jolgorio que se forma en torno a la muerte del animal en plazas de toros.

Considero que va siendo hora de elevar el debate sobre las fiestas taurinas, porque creo que es preciso que nos planteemos qué va a ver la gente cuando acude a las plazas de toros.

Quiero pensar que nadie contestaría que va a ver cómo se desangra un animal, o a ver cómo lo matan durante 15 minutos. Pienso que la mayoría de la gente, quiero pensar, acude a ver cómo un señor realiza una serie de movimientos y acciones encaminadas a "mejor no quiero saber qué". Y lo pienso porque no entra en mi cabeza el que alguien pueda respaldar, aplaudir y, en definitiva, pasarlo bien, festejando la muerte de un animal.

No voy a entrar en tópicos sobre lo que sufre un toro en la plaza, es una obviedad y negarlo es negar la evidencia.

Lo que verdaderamente me preocupa es que en una sociedad que por fin ha ido tomando conciencia de que debemos cuidar y mantener la Creación, se siga respaldando esta fiesta, por mucho dinero que mueva y por muchos años de tradición que lleve a sus espaldas.

Es realmente una salvajada; es ciertamente cruel aplaudir, divertirse, convertir en fiesta pública (con entrada permitida a menores, que eso es otra cuestión grave) la matanza lenta y agónica de un animal, en este caso el toro. Primero se le pica desde un caballo, luego se le banderillea con punzones que a medida que pasa el tiempo van desgarrando más y más piel del toro, se van clavando poco a poco. El toro se sigue desangrando, va perdiendo fuerza hasta que al final lo matan con una espada, y si no resulta, con un estoque.

Sangre, mucha sangre ¿Cómo puede esto ser una fiesta? ¿Alguien se imagina una grada en los mataderos de cerdos o en las granjas de pollos aplaudiendo un proceso largo de matanza? Las matanzas sería otro tema parecido a este.

No soy vegetariano, ni ecologista, ni nada que se le parezca. Sólo soy una persona que no entiende ni comparte, ni permite defender que en estos tiempo que corren los presuntos seres civilizados puedan convertir en fiesta y diversión una tortura a un animal, por muy bravo que éste sea.

viernes, 4 de abril de 2008

Mondragón.

Me parece terriblemente grave. La única concejal del PP presenta en el ayuntamiento gobernado por ANV una moción para condenar el asesinato del concejal del PSOE Isaías Carrasco. Lo hace una vez emitido el comunicado por ETA, asumiendo la autoría del mismo.

Si PNV, PSE y PP votan juntos, sale adelante la moción; de igual manera que saldría adelante una moción de censura, que cada día que pasa sin hacerse es un día de triunfo de ETA. Luego habrá que analizar los responsables de que se perpetúe esa situación deleznable.

La moción había sido anunciada previamente, de manera que no hubiese faltas de asistencias justificadas en el desconocimiento de la propuesta.

Pues el PNV cumplió su parte, votando a favor. Curiosamente el PSE en bloque hizo mutis por el foro, por, según dicen, hartazgo. No dicen de qué, pero la conclusión es clara: han traicionado a su propio compañero.

Luego dirán que el PP hace política con el terrorismo por haber ido al funeral de Carrasco. ¡Como si fuera la primera vez que lo hacen! Leeré blogs que no sólo van a justificar esto, sino que también van a demonizar al PP por haber hecho lo que hace. Ya me conozco de memoria los argumentos: que si usan el terrorismo para hacer oposición, que si son electoralistas, que si están aislados, etc.

Han caído muy bajo, a ver cómo explican los concejales el PSE a sus hijos que el día que se propuso una moción para que el Ayuntamiento condenase el atentado de ETA contra un compañero, ellos no estaban allí para votar a favor. ¿Tendrían mejores cosas que hacer? Lo dudo.

sábado, 29 de marzo de 2008

Premio "Blog Brillante".


Pues mi amigo Txantxangorri ha osado pensar que mi blog es merecedor de un galardón. No entendía muy bien cómo se distribuían, pero ya lo voy pillando.

Ha sido el premio "Blog Brillante", que ya se puede ver en la columna de la derecha.

Ahora me toca galardonar a seis blogs con este mismo premio, y que aún no lo tengan, claro.

Y decido otorgárselo a:

1. Batallitas del triatlon
2. Cambiaelmundo
3. El blog de Dardo
4. Pensamientos indiscretos
5. Resurgir
6. El Santo al Cielo

Esa ha sido mi elección.

sábado, 22 de marzo de 2008

El proceso judicial de Cristo.

Mucho se ha escrito sobre los pormenores del proceso judicial que desembocó en la muerte de Jesucristo.

Como abogado, siempre me ha atraído mucho este asunto, máxime cuando a todas luces se producen atropellos jurídicos a la vista de cualquiera.

LA DETENCIÓN EN EL HUERTO DE GETSEMANÍ.

Se produce de noche, cuando el derecho romano prohibía expresamente que se produzcan detenciones de noche. En realidad los romanos carecían de interés inicial en el asunto, y fueron los Fariseos quienes mezclaron a los romanos en el asunto. La razón es bien sencilla, querían la muerte de Jesús, y esa pena estaba reservada a los romanos. Los judíos tenían cierta autonomía jurídica, pero las penas capitales estaban reservadas a los romanos. Si la detención la hubieran realizado los judíos por su cuenta, se aseguraban que Roma no dijese nada, y por tanto, no podrían condenar a Jesús a muerte. De ahí que utilizasen a soldados romanos en la detención de Jesús, para asegurarse la intervención de Pilatos.

La predisposición de la detención a Jesús se ve clara si atendemos que no se detiene a Pedro, a pesar de utilizar la espada contra los asaltantes, llegando a lesionar a uno de ellos. Es notorio cómo se olvidan de todo lo que rodea a Jesús. Van a por Él, y se centran en Él.

Mantienen a Jesús detenido durante la noche. El proceso ante el Sanedrín pudo durar hasta las 3 de la mañana, pero no lo llevan a Pilatos hasta que amaneció, por miedo a que importunar al procurador romano provocase la inhbición de éste. Ello produciría la imposibilidad de condenar a muerte a Jesús, insisto, objetivo último de los judíos.

JESÚS ANTE ANÁS.

Otra irregularidad. El Sumo Sacerdote en aquel entonces era Caifás, cuyo suegro era Anás. Sólo Caifás podía enjuiciar a Jesús, por el delito de blasfemia que le imputaban. Era una primera imputación, después añadirían el de rebelión, para provocar la intervención romana. Durante el proceso los fariseos aportan testigos falsos manipulados, sin presentar testigos de la defensa. Esto estaba prohibido por el derecho judío. Y lo que más llama la atención. Existía entonces un delito, que era el de agredir a un reo. Sabemos que Jesús fue abofeteado ante el Sanedrín. Teóricamente deberían haber encausado a los agresores, pero no fue así.

JESÚS ANTE PILATOS.

Sedición. Esa era la acusación que imputan a Jesús para así poder hacerle comparecer, ya de mañana, ante Pilatos. Pilatos no ve claro el asunto y se quita de enmedio el problema. Encuentra un resquicio legal de competencia. Como Jesús es galileo, y Herodes, rey de Galilea, se encuentra en Jerusalén... Está claro: que lo lleven ante Herodes, y sea juzgado ante éste. Pilatos así evita condenar a un justo, para desesperación de los judíos, que ahora ven cómo se difumina la posibilidad de conseguir una condena a muerte.

Herodes no se quiere mezclar. Seguramente por su falta de identidad con los fariseos, les lleva la contraria, se quita el problema y remite, de nuevo, el caso a Pilatos.

Pilatos tenía aspiraciones políticas. No quería quedarse toda la vida en Judea. Allí llevaba ya algo más de diez años, y realmente, debiera estar harto de estancarse allí. Quería volver a Roma a un cargo de mayor relevancia. Y ello pasaba por la ausencia de incidentes en la provincia. Un incidente sería culpa del gobernador, igual que la ausencia de problemas sería achacado al buen hacer del mismo.

Pilatos se encuentra con la disyuntiva de tener que lidiar en un asunto en el que haga lo que haga, una parte del pueblo podría levantarse. Los fariseos actuarían, sí o sí, si libera a Jesús. Los seguidores de Jesús podrían, así mismo, levantarse si es condenado.

Pilatos realiza el interrogatorio del reo y determina que no encuentra delito en Él. Así las cosas, según el derecho romano, el reo debiera haber sido puesto en libertad de inmediato. Pero Pilatos se salta el derecho penal, y para evitar problemas, busca una solución salomónica. No accede a la petición del Sanedrín de condenar a muerte a Jesús, pero tampoco lo deja libre sin más. Ordena un castigo, con idea que el mismo fuera suficiente para contentar a todos. A los fariseos porque verían castigado a Jesús, y a sus seguidores porque no lo iba a matar.

Se produce la gran injusticia del castigo aplicado al que es declarado por el tribunal como inocente. Es difícil encontrar precedentes o casos similares en el derecho romano.

JESÚS O BARRABÁS.

Tras la flagelación del Señor, y pensando Pilatos que esto ponía fin al asunto; se encuentra el gobernador con más presión por parte de los judíos. No parecen contentarse con el castigo, y exigen una condena a muerte. Pilatos no quiere condenarlo, pero tampoco quiere permitir que se encienda una revuelta en sus propias narices.

Así que comete otra anomalía judicial. Acogiéndose a la tradición de soltar un preso por la Pascua judía, ofrece al pueblo la elección entre dos reos. Jesús o Barrabás. En la correcta aplicación de esta tradición, no podría haberse echo así, puesto que Jesús no estaba condenado, y por tanto, carecía de la condición de reo. No podía, pues, presentarlo al pueblo como reo. Aún así, seguramente Pilatos utilizó este sistema pensando que nadie querría en la calle a un asesino peligroso como Barrabás, y que de esta manera el pueblo sería quien pusiese fin al asunto. Pilatos estaba seguro de que eligirían a Jesús.

Menospreció Pilatos la capacidad de movilización del Sanedrín. Éste había preparado cualquier eventualidad con sus radicales, que sólo iban en una dirección: pedir la muerte de Jesús.

CONDENA A MUERTE.

Según el Derecho judío, el Sanedrín, que había juzgado ya a Jesús, podía emitir su sentencia en dos días. Ésta podía ser condenatoria a muerte, pero en este caso quedaba en manos romanas su aplicación práctica, o su modificación por otra pena.

Como no había manera de que Pilatos condenase a Jesús a muerte por la vía rápida (delito de sedición), el Sanedrín tuvo que obrar rápido. Sabía que el tiempo corría a favor de Jesús, que cualquier dilación provocaría la repetición del juicio. Eso conllevaba a que el juicio judío se realizaría con el Consejo completo, otra irregularidad más. el Sanedrín no convoco a todos sus integrantes para juzgar a Jesús.

Así pues, Pilatos se lava las manos. Es decir, no condena a Jesús, se inhibe del asunto, y deja que sean los judíos quienes le juzguen por los delitos que sean competencia exclusivamente de ellos. Recuérdese que se le imputaban dos delitos: blasfemia y sedición. Del de sedición no llega a ser juzgado, ya que Pilatos no ve indicios del mismo.

El Sanedrín no espera los plazos legales. Sobre la marcha condena a muerte a Jesús por blasfemia. Y así devuelve la pelota a Pilatos, que debe decidir si ejecuta la pena o no. Finalmente ve un peligro en el asunto, se deja llevar. Ejecuta a Jesús.

Antes de la ejecución de la pena, en correcta aplicación del derecho, el juicio debiera haberse declarado nulo, lo que garantizaba a Jesús un juicio justo en el que jamás hubiera sido condenado.

martes, 18 de marzo de 2008

Aplauden.

Y no lo soporto. Me encanta la Semana Santa. Desde pequeño la viví en San Fernando, y ahora en Sevilla. Por un lado la vivo desde mi fe cristiana, pero también la disfruto en la calle, viendo el paso de las cofradías, valiéndome por supuesto de la perspectiva del creyente, pero añadiéndole las innegables connotaciones artísticas que tiene.

Olores, sonidos, todo ayuda.

Pero hay cosas que van cayendo en vulgarismo, en borreguismo si se quiere. Y una de ellas es el tema de los aplausos. Hace trece años comencé a descubrir la Semana Santa sevillana. Entonces era raro lo que hoy es de lo más usual ver y oír: los aplausos. Pasan los años y aún no me he aclarado por qué o a quién aplauden. Aplauden en casi todas las levantás, cuando una banda termina de interpretar una marcha, cuando en medio de una marcha los costaleros introducen variantes en el andar del paso, cuando sale la Cruz de Guía de la iglesia, cuando se asoma el paso por el dintel de las puertas,… Seguro que me dejo más motivos de aplausos.

Estamos ante cofradías que hacen estación de penitencia. Y la hacen los nazarenos y penitentes, costaleros e incluso muchos de los músicos. Y aquí radica la gran perplejidad que me invade: ¿es normal que ante un acto de penitencia se aplauda? Yo cuando he salido de penitente jamás me han aplaudido, pero si lo hiciesen ni lo vería normal, ni me sentiría cómodo.

Y hoy sólo hablo de los aplausos, no estoy hablando de los absolutos atracones de pipas y chucherías mientras se ve pasar la cofradía, como si estuviese en el cine viendo la última de Bruce Willis, ni tampoco hablo de los silbidos de algunos cuando no avanza el transitar de nazarenos previo a cada paso, ni tampoco de las voces que quebrantan el silencio del paso de las hermandades más serios entre incesantes llamadas al silencio. Dejo de lado tantas y tantas cosas que los cofrades, o bien echamos de menos, o bien echamos de más. Hoy sólo hablo de los aplausos.

Y como no quiero ser solamente destructivo, aporto una propuesta. Existen multitud de artículos tipo “el decálogo de la bulla” y cosas por el estilo. Yo propongo que esas “cositas” que todos vemos, se trasladen a un folletito que misteriosamente apareciesen en los millares de programas de mano que todos llevamos para tratar de ubicar las cofradías por las calles de nuestras ciudades. Yo, por cierto aplaudo esta propuesta, aunque sea Semana Santa.